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el huevo de la DEA
El endeudamiento en dólares récord con el FMI no fue la única herencia del gobierno de Mauricio Macri. La exministra de Seguridad Patricia Bullrich abrió las puertas de par en par a la penetración de la agencia antinarcóticos más poderosa del planeta. A precio dólar, los agentes norteamericanos cooptaron y coordinan a las fuerzas de seguridad locales en lo que podría considerarse una agencia de inteligencia paralela. ¿Qué cambió con el gobierno del Frente de Todos?
Ilustraciones: Nicolás Daniluk
27 de Mayo de 2021

A poco de asumir en el Ministerio de Seguridad, Sabina Frederic recibió una petición con carácter de urgente: era de la DEA. La agencia antidrogas norteamericana quería reunirse con ella porque le preocupaba el cumplimiento de la Resolución 896 que había sellado Patricia Bullrich dos meses antes de dejar su cargo. Firmada el 16 de octubre de 2019, la Resolución creó los Grupos Operativos Conjuntos de Investigaciones contra el Narcotráfico (Gocin), como parte de un plan progresivo que la exfuncionaria comenzó a pergeñar cuando viajó a Estados Unidos, a menos de 60 días de haber asumido.

Al encuentro con la flamante Ministra del gabinete de Alberto Férnandez fueron el jefe de la Drug Enforcement Administration  (DEA) en la estación Buenos Aires, Rodolfo Cesario, y el agente Mike Hanning. Pero no llegaron solos. En esa oportunidad, Frederic conoció a Guillermo González, ex comisario de la Bonaerense y, desde fines de los noventa, la pata local clave para la DEA en el país. Quienes presenciaron el encuentro se llevaron una impresión de “Gonzalito”, como lo llamaban cuando aun era parte de los Patas Negras: “Parece un empleado de perfil bajo. El empleado perfecto para una estructura como esa. Discreto, no hace ruido”.

A Bullrich nunca le interesó disimular que la política contra el narcotráfico en su gestión había quedado en manos de la DEA desde el primer momento. No es poco si se tiene en cuenta que entre 2012 y 2013 los norteamericanos habían desplazado a sus agentes desde Buenos Aires a Montevideo; y habían desactivado, a la par, Frontera Norte en Salta y Jujuy tras la performance de Héctor Timerman al irrumpir en el avión que llevaba tecnología y equipamientos para realizar un curso destinado a la Policía Federal en febrero de 2011.

Dato: cuando se rompió el vínculo entre la DEA y el gobierno de Cristina Fernández, el encargado de repararlo fue Sergio Berni. Su hipótesis era que Guillermo González viciaba los informes para enturbiar la relación bilateral.

Después de felicitar a la Frederic por el nuevo cargo, Cesario fue directo al grano: querían saber qué pensaba hacer con los Gocin. El equipo de Frederic todavía no entendía a qué se debía el planteo. Uno de los participantes no tardó en darse cuenta: “Los Gocin hoy tienen más autos que cualquier fuerza. Las policías provinciales usan a los Gocin como caja chica porque tienen plata para pagar informantes y vehículos para hacer operaciones. ¿Cómo hacés para negarte cuando la DEA te da recursos para trabajar mejor? Si lo cortás, te comés un palazo porque después sale el informe de Estados Unidos diciendo que Argentina redujo la colaboración en la lucha contra el narcotráfico y empiezan las tapas de diarios solo porque dijiste que se guarden la plata para informantes porque la pagábamos nosotros con pesos”.

La fuente calificada se refiere a un problema complejo y arraigado en el tiempo: el motivo por el cual quedó trunca la idea de empezar a desmontar el sistema dolarizado de informantes, que oficia de estructura paralela de inteligencia.

“¿Cómo hacés para negarte cuando la DEA te da recursos para trabajar mejor? Si lo cortás, te comés un palazo porque después sale el informe de Estados Unidos diciendo que Argentina redujo la colaboración en la lucha contra el narcotráfico”.

 

la gorra del Tío Sam

Los Gocin le dieron vigor a la cooptación de las fuerzas de seguridad que ha desarrollado la DEA en Argentina desde la década del setenta. Cuando Bullrich dejó su cargo funcionaban en las regiones NOA y NEA. Pero en esa reunión celebrada a comienzos de 2020 con Frederic, la DEA quería saber si se crearía el Gocin Centro que abarcaría AMBA y Ciudad de Buenos Aires.

La DEA moldea la fidelidad de las fuerzas no solo con dinero de caja chica para gastos diversos, sino también proporcionando vehículos, software, capacitaciones a nivel local e internacional, y más que nada con información privilegiada puesta a disposición de quienes le responden. En muchos casos, ese vínculo se construye desde los comienzos de la trayectoria de los oficiales.

Para el equipo de Frederic, los Gocin se encuentran hoy en un gris, porque aún no decidió qué hacer con ellos. No obstante, según la resolución de Bullrich, deben durar dos años, con la posibilidad de que se prorrogue. El artículo 7 indica que cada Grupo Operativo Conjunto, de acuerdo con la región, debe estar compuesto por veinte integrantes provenientes de la Policía Federal, Prefectura Naval, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Gendarmería y las respectivas policías provinciales. Son dirigidos por un coordinador y un subcoordinador con el rango de oficiales de alguna de las mencionadas fuerzas. 

El Programa Frontera Norte fue un ejemplo concreto y poco tenido en cuenta de hasta dónde puede calar la DEA si se lo permiten. Y casi siempre se lo permiten. Fue tal el control que ejerció sobre este Programa que el comandante de Gendarmería Carlos Gutiérrez, quien oficialmente fungía de enlace con la agencia norteamericana, se retiró en 2005 y se convirtió en el acto en colaborador de la DEA. Ante la Justicia, el exgendarme explicó el motivo por el cual afirmaba que Frontera Norte se encontraba “patrocinada” por la DEA:

¿Qué significa estar patrocinado por la DEA?

—En ese momento era Gendarmería de Salta, Policía y la DEA. Esto estaba reconocido a nivel ministerial. La DEA ponía los recursos y capacitación: ponían vehículos, material informático, entre otras cosas que se necesitaban. Hacían capacitaciones.

En los casos concretos, ¿cómo era la articulación?

—En los casos que aparecía información desde la DEA ellos nos iban diciendo que estaba tal persona en tal provincia. Nos daban la punta y después nosotros seguíamos según los procedimientos normados por la justicia. Los datos a veces aparecían por la DEA o a veces de nuestro propio accionar o de la policía.

Luego del dato inicial que se les brindaba, ¿la DEA participaba de la investigación?

—No, ellos solo tenían los recursos como para poder trabajar, vehículos, y cubrían los gastos.

Lo que nadie le preguntó a Gutiérrez es de qué manera la DEA, que tiene prohibido operar en nuestro territorio, accedía a información sobre lo que sucedía en el país antes que las propias fuerzas de seguridad locales. La respuesta es sencilla: por medio del pago a informantes. O sea, a fuerza de dólares se montó una estructura de inteligencia humana inorgánica que hace que todo comience y termine según los designios de la agencia estadounidense.

La DEA moldea la fidelidad de las fuerzas no solo con dinero de caja chica para gastos diversos, sino también proporcionando vehículos, software, capacitaciones a nivel local e internacional, y más que nada con información privilegiada puesta a disposición de quienes le responden.

 

verdad o consecuencia

El artículo 9 de la Resolución 896 firmada por Bullrich en 2019 incluye en el proceso de selección la prueba del polígrafo, método cuestionado internacionalmente. Diferentes fuentes señalaron que fue una condición impuesta por la DEA. O sea, para integrar el Gocin los agentes debían pasar por el filtro de la agencia norteamericana.

La Unidad de Pruebas de Polígrafo fue creada por el Ministerio de Seguridad en junio de 2018, mediante la resolución 540, y funcionó dentro de la disuelta Dirección de Prevención de la Corrupción y Ejecución de Pruebas de Integridad. El objetivo formal era controlar la integridad de las fuerzas policiales y de seguridad, con el propósito de constatar la rectitud de los integrantes de cada una de ellas. Uno de los argumentos oficiales para defender este método era que estaba validado por los Departamentos de Justicia y Defensa de Estados Unidos, por lo que, con la certificación de la American Polygraph Association, los polígrafos computarizados eran utilizados por la CIA, el FBI y la DEA. Así se adquirieron cuatro máquinas, por la que pasaron veinte integrantes de cada uno de los Gocin.

La práctica finalmente fue derogada el 3 de abril de 2020, basándose en la doctrina de países como Alemania, España, Francia e Italia, que señala que una persona, ni aun con su consentimiento, debe ser sometida a una prueba con polígrafo. La AFI hizo lo mismo en 2020 cuando se conoció el caso de agentes que, después de haber pasado cuatro veces en un año por el polígrafo, eran extorsionados mediante la información personal que brindaban.

 

amores tóxicos

En febrero de 2016, después de declarar la Emergencia en Seguridad, acompañada por Eugenio Burzaco, Bullrich viajó a Estados Unidos. Allí fue recibida por el titular de la DEA, Chuck Rosenberg, quien dijo que estaban muy contentos “porque Estados Unidos y Argentina eran capaces de reconstruir su relación". Bullrich hizo su parte al mencionar que el gobierno argentino estaba preocupado por la “concentración de extranjeros que cometen delitos de narcotráfico” y señaló en especial a personas llegadas desde Paraguay, Perú y Bolivia.

La funcionaria fue llenando todos los casilleros simbólicos. En febrero de 2017, Buenos Aires fue sede de un encuentro del Grupo Sudamericano de Trabajo de la DEA, al que asistieron enviados de distintos países, entre ellos Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y hasta Venezuela. Durante el encuentro, Bullrich eligió el discurso de la eficiencia: entre 2014 y 2015, años críticos en la relación entre el kirchnerismo y la DEA, se decomisaron en la Triple Frontera unos 6500 kilos de marihuana, mientras que en los primeros diez meses de 2016 –resaltó con una mueca victoriosa- esa cifra había crecido hasta los 33.000 kilos.

En febrero de 2018, la exministra del gobierno de Macri hizo un acto para comunicar “el operativo más importante de la historia de Gendarmería”, que implicó la captura de 9765 kilos de marihuana. El dato era la geografía: se produjo en Misiones. Apenas unos días antes, Bullrich había firmado en la sede de la DEA en Washington un acuerdo para instalar un equipo interfuerzas bajo la capacitación de la agencia norteamericana. Esas microestructuras compuestas por fuerzas de seguridad nacionales y provinciales son las más preciadas para la DEA. Un mes después, ante el Congreso Nacional, el jefe de Gabinete Marcos Peña precisó:  “El lugar de trabajo del equipo interfuerzas es en la ciudad de Posadas, en la provincia de Misiones, y no en la Triple Frontera como se asevera; y se dedicará exclusivamente a la lucha contra el narcotráfico, y no contra el terrorismo”.

Según la tesis de la DEA, las células terroristas instaladas en la Triple Frontera –viejo argumento de la CIA para intervenir de la región a finales del siglo veinte–, se habrían volcado al narcotráfico en busca de recursos. Distintas fuentes señalan que en la Embajada de Estados Unidos una fracción reconoce que no hay pruebas de que Hezbollah trafica drogas; mientras otros sectores, con la DEA a la cabeza, sostiene que sí. Uno de los agentes de la SIDE que fue a infiltrarse en aquella geografía fue Julio César Pose, quien en octubre de 2020 se convirtió en el primer informante oficialmente reconocido como tal por la DEA, actualmente condenado en Argentina.

Ante la indiferencia general, la DEA penetró hasta la médula en aquella task force creada en Misiones. Un equipo compuesto por treinta efectivos provenientes de las cuatro fuerzas federales de seguridad, cuya capacitación y financiamiento corrieron por cuenta de la DEA. Más allá de los eufemismos, se trata de una fuerza colonizada por los intereses de Estados Unidos.

Todo se complejiza más a partir de una especie de puerta giratoria que se desarrolla entre la DEA y las fuerzas de seguridad. Mientras los especialistas vienen constatando que la agencia norteamericana utiliza al Comando Tripartito de la Triple Frontera para blanquear información que se obtiene de una fuente que generalmente no se puede reconocer; por otro lado, la Policía Federal, por caso, usa a la DEA para el mismo fin cuando necesita hacer correr un dato que recolectó por medio de maneras que la ley no permite.

Los agentes de la DEA regresaron a su país desde el comienzo de la pandemia. Sin embargo, a pesar de los cambios de gobierno que tuvieron lugar tanto en Argentina como en Estados Unidos, ninguno de los acuerdos suscritos por Bullrich fueron desactivados. Desde 1973 hasta hoy, la Agencia norteamericana comprendió que lo esencial es sostener un vínculo fluido con las fuerzas federales y provinciales. Lejos de fatigarse con el zigzag político vernáculo, la DEA sabe que muchas veces para avanzar dos casilleros hay que retroceder uno.

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