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la canción no es la misma
En 2020 el rock no pudo romper nada. Festivales, recitales, bares y salas de ensayos quedaron suspendidos ante el cimbronazo de la pandemia. El streaming fue un auténtico consuelo de pobres. ¿Cómo vivieron les musiques de la escena local el año en el que todas las planificaciones se hicieron añicos? ¿Volverá el rock a ser lo mismo? En este artículo hablan las y los protagonistas.
Ilustraciones: Brenda Greco
29 de Diciembre de 2020

 

El 11 de diciembre de 2019 Charly García despedía, en el Luna Park, un año que había sido muy duro. El día anterior, Alberto Fernández había asumido la presidencia de un país devastado, con una fiesta multitudinaria en Plaza de Mayo. Durante la campaña, el presidente tocó con su guitarra acústica canciones de Tanguito, Nebbia, Spinetta, del propio Charly, además de declararse fan de Bob Dylan. Aquella noche en el Luna Park, luego de dejar pasar 50 minutos para un bis que sería una errática y conmovedora versión de "Desarma y sangra", García se retiró definitivamente.

El periodista y escritor Eduardo Berti lanzó una predicción que ahora toma otro sentido: "De acuerdo a cómo veas el estado de salud de Charly, así estará la Argentina". Poco después, un virus extraño llamado Covid-19 llegó a nuestro país. Entre el desparramo que ocasionó, dejó a los tumbos a la cultura, con teatros, librerías, escenarios cerrados, hasta la mismísima avenida Corrientes vacía. El rock y sus derivados no estuvieron exceptuados.

 

sólo se trata de vivir

Para entender el calendario que se despatarró: iba a venir Kiss para despedirse; nos iba a visitar Metallica; se programaba un nuevo festival Lollapalooza; se planeaba una rara y dudosa reunión de Soda Stereo que llegó a hacer solo un puñado de conciertos en Colombia, Perú y México, para lo que se esperaban dos shows en el Campo de Polo, donde estuvo Paul McCartney en 2019. ¿Cómo fue el año para quienes le dan vida al rock local? Los tiempos están cambiando y ellos lo narran en un repaso que también es tanteo de lo que vendrá.

“Veníamos de presentar la reedición de mi libro Una Mirada y tocando en vivo los 40 años de ‘Solo Se Trata De Vivir’, canción que compuse en mi exilio en México. Se había editado allí también una antología de Los Gatos”, enumera Litto Nebbia, que volvió de México el 22 de marzo, a días de declarada la etapa más estricta de la cuarentena. No era el único que andaba por aquellas tierras. Por entonces se hacía en el DF el famoso festival Vive Latino y la banda Indios se topó con la nueva situación al igual que el autor de “La Balsa”. Nico Di Sanctis, el guitarrista, recuerda: "Tocamos y al otro día volvíamos. De repente se cancelaron los vuelos y nos quedamos varados una semana hasta poder volver en diferentes aviones. Muy caótico".

Otros habituales viajantes por el mundo son los inclasificables Reynols. Para ellos, "esto vendría a ser un mini apocalipsis de diseño. No afectó nuestra obra en cuanto a producir, porque editaremos discos en Noruega, Rusia y Canadá. Pero no tenemos idea si vamos a volver a viajar. Tal vez lo hagamos de forma astral", dicen.

"Me imaginaba el 2020 grabando. Me imaginaba concretando cosas que venía planeando. Mi naturaleza es adaptarme, cuando era más chica igual pataleaba sabiendo que no iba a cambiar nada. Mandé a restaurar dos baterías importantes que tengo y estaban muy baqueteadas por dar clases en una sala con mucha humedad", comenta Andrea Álvarez, eximia baterista y percusionista que supo ser parte de Soda Stereo, Divididos, Viuda e Hijas de Roque Enroll además de tocar con Charly García y Spinetta. Una voz más en ese coro universal que cuenta cómo el virus agarró las planificaciones y las hizo añicos. 

 

el aire enrarecido

La radio y los suplementos son parte de ese ecosistema que es el rock. En las emisoras que mantienen viva la llama también se sintió el temblor desde lo profesional y lo personal: “La pandemia en sí no fue tan grave en mi estado de ánimo hasta la pérdida de mi esposa Noemí, por una enfermedad no relacionada al Covid-19, con quien no pude compartir sus últimas horas”, dice el histórico Alfredo Rosso. Ex Expreso Imaginario y gran amigo de viejas épocas de los Redondos, comenta: "Estar activo y creativo me hace seguir en medio del dolor y el duelo. El arte y la música en particular son salvaguardas del espíritu".

Marcelo Martínez musicaliza y conduce en la fm Rock & Pop: "Hay días que no voy a la radio y hago home office. Opero el programa de musicalización desde casa. Mi computadora es mejor porque la de la radio es prehistórica, aunque demoro más en programar por el tema de la conexión en Internet".

Hubo un caso curioso en plena pandemia y fue la edición en vinilo de una banda chica, de barrio, llamada Gualicho Turbio, una de las mejores que hay en este país. En condiciones pandémicas, lograron lo que pocos y editaron Gato Negro. Zelmar Garín, uno de sus integrantes, cuenta que fue algo que se postergaba desde hacía dos años y finalmente brotó: "La plata que veníamos ahorrando empezó a devaluarse, esas cosas que pasan porque el presupuesto de los vinilos es en dólares. Estamos ahora vendiendo un disco que para nosotros es viejo y a la vez nuevo, y hasta sonó en alguna radio conocida".

Quienes se agarraron la cabeza fueron los dueños de salas, que buscaron reconvertirse para seguir vivos. Frente al viejo Mercado del Abasto, por Lavalle, está el estudio de Ezequiel Losada, propietario del ex Teatro Monteviejo, hoy rebautizado Rondeman. Dice que los espacios culturales son vitales: “Tenemos que encontrar la forma de que la actividad no desaparezca. Hace 20 años que trabajo en la unión de música y gastronomía. Son varios los espacios que han cerrado y 2021 será complicado".

Otro al que este año se le hizo cuesta arriba fue Sergio Rotman, miembro de Los Fabulosos Cadillacs: "No entiendo qué está pasando. Nada parece tener demasiado sentido. Lo único que sé hacer es discos. Estoy haciendo uno nuevo que se va a llamar Odio. Nunca vamos a saber la información real. El confinamiento es como estar preso y aquí nadie ha hecho nada malo", se quejaba durante los días de circulación más restringida.

 

dale play

El streaming fue la estrella del año. Casi la única forma de comunicación entre artistas y gente. Luego de meses de ocupar la escena, ganó amantes y detractores. Zelmar Garín, de Gualicho Turbio, cree que es un arma de doble filo. “No nos convence mucho. Beneficia únicamente a músicos consagrados. No baja de 30 mil pesos hacerlos y en mi banda hay gente que apenas tiene para comer". Para Litto Nebbia, “es un elemento que nunca podrá reemplazar la interacción real, pero hay que ponerle alma al asunto y seguir adelante".

"Pasa lo mismo que cuando se creó internet. Hay reticencia a pagar. Para mí no tiene mucho valor. Es una televisión interactiva", dice Claudio Gabis. Alfredo Rosso cree que sirve para que los músicos se mantengan activos, aunque “en general estoy ocupado y muchas veces se me pasa la hora para verlos". A Dany Jiménez no le gusta la novedad: "Es extraño, muy frío. Podría ser cualquier contenido enlatado". Audia Valdez duda: “No sé si ayudan a difundir la obra. En la música hay demasiada información. Son herramientas que están y hay que buscarles el lado creativo". Sergio Rotman se ubica del lado de los pesimistas: "No aporta nada. La música en vivo necesita del público. La experiencia que tuve con Mimi Maura fue linda a nivel artístico, pero ridícula a nivel expresión de tocar en vivo".

Lulo de Las Sombras, otra de las muy buenas bandas de nuestro rock actual, intentaron hacer la diferencia: "Es difícil porque se nota que no es real. Por eso nuestra idea fue hacerlo más cinematográfico. Diferenciarse es importante y quedamos muy contentos con el resultado". Las Ligas Menores tiene como líder a Anabella Cartolano, que comenta: "Creo que depende de cómo uno lo tome. Al principio hubo una saturación con Instagram Live. Pero el streaming es la única forma, si bien no es lo mismo".

Ari Cejas, de La Invención, dice que vio algunos shows: “En La Plaza De Dolina lo disfruté. Participamos de un importante festival online y lo disfruté. Igualmente, la sensación es de soledad. Hace poco leí que Paul McCartney decía que en el futuro la música en vivo es incierta y que no se imagina tocar con distanciamiento social".

La catarata de cancelaciones de shows musicales y otros espectáculos dejó también paralizados a quienes realizan la prensa de esos eventos. Débora Filc, agente de prensa, dice que en este contexto el streaming fue una buena salida: “Sirven para dar trabajo a artistas y técnicos. Gustan o aburren de acuerdo a lo que estás viendo".

Herramientas nuevas traen lenguajes nuevos y conocer los funcionamientos y las reglas es un plus. No todo es darle play. “Las redes podrían servir para monetizar a artistas pero siempre depende de la cantidad y calidad de los seguidores –opina Nuria desde La Plata. En YouTube necesitás 1000 seguidores y 10000 vistas como mínimo”.

 

un mañana

Hay quienes se plantean analizar el punto de quiebre y aprender de este volantazo. "Yo tengo esperanza de lo que alguna vez fue", dice una luminosa Hilda Lizarazu. "Con más cuidado y la vacuna, en un año o dos esta histórica pandemia quedará en el olvido. No sé si tanto en el olvido, en el recuerdo, en realidad. El daño a la naturaleza es irreversible y tenemos que cuidar lo poco o mucho que nos queda. La humanidad está encaminada hacia un alto consumo. Hay superpoblación de envases de plástico en los océanos y lo único que me queda decir es que no se tire un papel más a la calle", agrega.

Florencia Ruiz, música que suele presentarse junto al legendario ex tecladista de Luis Alberto Spinetta, Mono Fontana, dice que ya está: "El futuro de los conciertos va a cambiar”. Y en la línea de Lizarazu, argumenta: “Confío en la vacuna, en la que sea. Tiene que aparecer algo que reformule nuestro vivir en lo cotidiano. 2021 me lo imagino de muchas maneras posibles. En países como Japón no es tan complejo el distanciamiento. Pero ellos pueden pagar por un show una cifra que acá es imposible".

Audia Valdez, música cuya obra se basa en la electrónica desde un lado pop y a la vez experimental, se suma al ambientalismo de sus colegas: "Estamos viviendo un momento histórico, el planeta dijo basta. Mi nuevo disco, TransformeC 1, está influenciado por todo esto. Extraño la adrenalina de los shows. Salís a la calle y hay mucha alienación por el contacto. Esto es un aviso. Si no cambiamos de hábitos este sistema capitalista se va poner más terrible".

La música seguirá sonando. Hay, y siempre habrá, artistas que valen la pena. Pero algo es seguro: la canción no es la misma.

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