
Podría decirse que Sabino Vaca Narvaja es una máquina, uno de esos robots que diseñan la sociedad del futuro con características chinas. O tal vez esa ansiedad política haya que atribuírsela a un aceleracionismo de la voluntad que tiene su origen en los setenta. Lo cierto es que llegó a la cita en Villa Urquiza con extrema puntualidad, 20:15 de un lunes muy caluroso, y recién a la 1:30 de la madrugada, luego de cinco horas de insaciable explicación sobre las bondades del modelo de desarrollo de la nueva meca oriental, dijo compasivo: "che, cuando les parezca que me vaya avisen, porque yo le meto y no paro más".
El whatsapp del ex embajador combina su nombre occidental con algunos ideogramas chinos, que romanizados son Niu Wang Dao. Niu es vaca, Wang, estar atento y Dao, del taoísmo, camino. Así, su nombre adoptado, también inspirado en uno de los líderes del Partido Comunista, el más académico, Chen Wang Dao, significa Atento al camino, como el nombre de su último libro, escrito en diciembre de 2023, a poco de retornar a Argentina luego de ser el Embajador Argentino en China durante el gobierno de Alberto Fernández. Antes de atravesar el mundo, lideró el programa de cooperación chino-argentina (ProSA) de la Universidad Nacional de Lanús y desde las universidades conurbanas, arribó a los pasillos del Senado para enfocarse en Asuntos Exteriores previo a instalarse junto a su familia en Beijing en 2020, donde presentó sus credenciales a Xi Jinping.
formas del consumismo chino
El hielo se rompe con la curiosidad: los primeros años en un país gigante y de una cuarentena rigurosa, los viajes por las provincias, la extrañeza. Pero la cuestión energética se impone porque el gigante asiático lidera el camino hacia las llamadas energías limpias a la vez que se sostiene todavía como el principal emisor de dióxido de carbono en la actualidad. Sobre esa paradoja energética se hilan los viajes y los acuerdos.
Hoy, la matriz de China se compone 50% por carbón y alrededor de 19 % de gas y petróleo. El resto, casi 25 % ya, es de renovables: nuclear, represas, eólicas, fotovoltaica. Son carbón-dependientes, pero la meta 2060 es la emisión cero. En esa línea, produce el 33 % de todos los autos del mundo y el 40 % de ellos son eléctricos.
– Vos tenés empresas estatales automotrices muy famosas como Baic, Shanghai Motor, también empresas privadas como BYD, Geely. Y empresas provinciales como Chery de la provincia Anhui. Cuando todavía Elon Musk no era funcionario de Trump, le pide a Biden que le ponga 100% de aranceles a los BYD (autos eléctricos Build Your Dreams), porque le iban a romper mercado a los Tesla. Musk tiene su mayor producción en China. De hecho, diría que es uno de los países donde más se vende. China debe tener 300 marcas de autos, incluso empresas que no fabrican autos como Xiaomi, ahora te saca un auto tipo Ferrari, que acá no se vende porque es alta gama, y le compite a Tesla. Es más barato y tiene muchísimas más prestaciones.
¿A partir de la llegada de Trump la permanencia de esos jugadores en China no se resiente?
No. Hay una entrevista muy buena que le hacen a Tim Cook, el CEO de Apple, donde le preguntan por qué está en China. La entrevista es divina. Le preguntan si es por la mano de obra barata. Entonces él dice que eso era antes, que estaba en China porque necesita un tipo específico de ingenieros en herramientas de sistema que si en Estados Unidos convoca llena una sala y en China tres talleres. Además, antes de la primera presidencia de Trump, el celular más vendido en China era el iPhone y yo supongo que para iPhone representaba el lugar de más venta. Por supuesto que con la retórica anti-China empezó el nacionalismo y pasó a ser Huawei el más vendido pero sigue siendo un lugar de venta muy importante: 400 millones de sectores medios, lo que duplica al de Estados Unidos. Y en 10 años van a ser dos Europas de sectores medios. Entonces, explícame por qué Apple se va a ir.
¿Apple puede ser ¿pero qué pasa con Tesla?
Yo desafío a que me consigan un tweet de Elon Musk puteando a China. Uno... No hay. Es una sociedad de consumo muy grande. Entonces las empresas no se van más. Y obviamente van a tener que competir con las chinas, que es lo que está pasando. Elon Musk no tiene condiciones para volver a Estados Unidos.
¿Cómo podemos pensar a esos nuevos consumidores chinos, a esa clase ascendida que gasta?
Yo digo siempre, haciendo un reduccionismo, que es una sociedad de nuevos ricos. De repente incorporaste en un marco temporal muy corto, de unos 40 años, al 49% de la población que era campesina y cuya expectativa de vida era de 35 años. Ahora la expectativa de vida en China es de 78. Subieron los salarios, subió el poder adquisitivo y ahí el Partido Comunista dijo: Ojo con esto. Sobre todo cuando hace la apertura y reforma en el periodo de Deng Xiaoping, cuando se viene todo el esquema fabril. Hay una lectura de las protestas de Tiananmen, que Occidente vincula a la búsqueda de libertades individuales y en realidad eran protestas vinculadas al orden el conservador, porque decían: che, este esquema liberal nos está generando chicos trabajando, salarios miserables. Hubo, es verdad, muchas generaciones que se sacrificaron. Pero después China puso una cláusula: vos venís acá, ponés la planta, pero tenés que hacer dos cosas: transferir tecnología y asociarte con empresas chinas. Así, en 40 años tenían sus propias empresas. Yo fui a visitarlas en Baotou, una ciudad en la llamada Mongolia Interior. Ahí estaba la fábrica de Mercedes y al lado otra que se llamaba Beyben de camiones pesados, que ya empezaban a dar saltos tecnológicos. Otra estrategia la empezaron a hacer afuera con las mismas automotrices, por ejemplo con las mexicanas: ponían las plantas en México para venderle al mercado norteamericano a través de ellos. Es una estrategia muy inteligente de industrialización que, de nuevo, costó porque fue fuerte el proceso que llevó a eso, pero después le representó un progreso enorme en ese período, llegaron a crecer a tasas del 13, 14%. Después, ya con Hu Jintao, China decide que ese crecimiento le estaba generando muchas asimetrías sociales y desequilibrios regionales. Y empieza un proceso redistributivo, y lo que ellos llaman la modernización con características chinas o la modernización equilibrada. Empieza a hacer un desarrollo en las zonas rurales, a llevar la infraestructura al oeste. Xi Jinping ya cuando es presidente lanza el programa de la Franja y la Ruta, para conectar a todo lo que es el noroeste, la frontera con Kazajstán, con el plan después de conectarlo con Europa. Y ahí deciden bajar las tasas de crecimiento.

Terminemos un poco de la promoción del desarrollo chino, vayamos de lleno al acuerdo comercial de Estados Unidos con Argentina, ¿Cuál es la novedad ahí para China?
Milei hizo primer socio comercial a China en algún punto. Cuando vos liberalizás la economía con un actor de peso industrial tan fuerte, productor de los bienes industriales más importante del mundo hoy, te pasa por encima. Y Estados Unidos, cuando el sistema que diseña deja de ser beneficioso para él, lo rompe. Pasó con el patrón oro, y ahora está pasando con la globalización. Trump, con cierta inteligencia, se pregunta cómo detener a estos monstruos: rompiéndoles las reglas y generando un quilombo en la parte logística, más allá de los aranceles. Si vos le preguntás hoy a cualquier chino, te va a decir que el Estado que más inversión extranjera hace en China hoy es Estados Unidos. Porque la mayoría de esas industrias están ahí.
Acaba de volver de un viaje el CEO de Ford, al que también le hacen una entrevista divina, y dice: perdimos. China está orientada políticamente para que te solapes industrialmente: el celular tiene que ser parte de un sistema más integral como el Beidou o el GPS, está todo pensado en una cosa más sistémica, y eso es lo que le da el salto de escala.
Pero volvamos. Yo creo que lo que intenta hacer con cierta lucidez, pero de nuevo en el esquema de coyuntura Trump, es proteger al dólar como herramienta de pagos internacionales. Muchos de los bancos centrales ven este lío y empiezan a acumular en oro, desprendiéndose también de los bonos de tesoro, y con el último embate con Groenlandia, con Dinamarca, un movimiento de Europa entre bancos de noruegos y suecos que se desprendieron de un montón de bonos, en una jugada casi quirúrgica y Trump desescaló automáticamente, lo que te muestra que la batalla es real.
China después de la crisis de 2008 prohíbe todas las monedas digitales por ley y dice que la única válida es la moneda digital creada desde el Banco Central. Hoy los países del sudeste asiático y seis de Medio Oriente ya comercian en yuan digital, que no necesita el famoso código SWIFT, y es más rápido. Esos países conforman el 40% de la economía mundial. Y acordate que cuando China promueve la ampliación de los BRICS fíjate que mete a Irán y Arabia Saudita, además de Emiratos. Entonces, se garantiza ahí el esquema del petróleo de una manera contundente, con dos actores que eran enemigos, te diría. Y al año siguiente Irán rompe el acuerdo de petróleo.
Trump, con su estrategia actual, ¿está logrando sus objetivos?
Venezuela exportaba el 80% del petróleo a China y lo comerciaba en yuanes. Esa es la verdadera batalla. Para China, Venezuela representa el 2%. Es muy poco. Tiene una matriz muy inteligentemente diversificada con un cuello de botella que es Medio Oriente. Emiratos Árabes e Irán. Ellos necesitan importar la mitad del gas y petróleo. Entonces Medio Oriente es determinante. Y ahí es donde yo creo que el golpe geopolítico de Trump no es tanto Venezuela, sino Irán. Porque ahí le pegás al corazón de la estrategia China de largo plazo que tiene que seguir abasteciendo. El estrecho por donde pasa eso históricamente es el estrecho de Malaca que junto al de Ormuz son los pasos de la mayoría del comercio de hidrocarburos. Por eso es muy importante Taiwán. Mi tesis es que por debajo de la mesa, la carta de negociación de Trump va a ser lo de Taiwán así como fue con Rusia y Ucrania. Vos ves la foto de Trump con los líderes de la Comunidad Europea en la reunión que tuvo con Zelensky, donde le pone el mapa con el territorio ya ocupado por Rusia, como diciendo: “Ya está”. Y ahí empieza la discusión con Europa, que termina en esta cosa paradójica. Si Europa tenía miedo al fantasma del comunismo soviético, terminó la democracia norteamericana queriéndole invadir el territorio.
Entonces la reflexión es que América Latina no tiene mucha importancia para China porque el petróleo no es muy significativo.
Por el petróleo, pero el comercio en el año 2000 con América Latina era de 12 mil millones de dólares y el año pasado superó los 500 mil millones. China hizo una inversión muy grande en Venezuela de infraestructura. Y de hecho empezó a pagarle en yuanes para devolver ese sistema. Y ahí hay una cuestión también de perspectiva. La reserva más grande de petróleo, una de las más grandes del mundo está allá aunque ahora no está en su potencial. Pero China mira a largo plazo. Trump, en cambio, trabaja para noviembre, necesita que le vaya bien en la elección.
de tí depende
En 2008, China emitió un documento llamado El Libro Blanco para América Latina y el Caribe. Lo actualizó en el 2016 y lo reactualizó en 2025. En él, desarrolla las maneras en las que podrían potenciarse las relaciones y los intercambios entre las regiones. “Está bueno leerlos porque primero habla del esquema comercial, en el segundo ya empieza a hablar de cooperación científico-técnica, y en el tercero ahora se va a la cooperación espacial, integral”, resume Sabino.
¿Cuál sería la diferencia más grande entre Estados Unidos y China?
- Para no hablar de buenos y malos, la diferencia es que China está en una fase de desarrollo que es muy interdependiente, para seguir creciendo necesita vender y también comprar entonces tiene un modo de cooperación más positivo. Estados Unidos tiene que tabicarte o parar tu crecimiento, o imponerte sanciones. Para mí Latinoamérica pasó a ser una región central en la geopolítica mundial y Europa va a pasar a la periferia. Esta región va a ser determinante por los minerales críticos, por los alimentos, por el agua, por las cadenas logísticas. Lo que no quiere Estados Unidos es que le pase con Latinoamérica lo que le pasó con África. Y para ir hacia el objetivo de la China moderna, alcanzar a los 800 o 1000 millones de sectores medios, se necesita que la economía del mundo funcione integralmente y que se solape a nivel mundial la cuestión industrial y que haya prosperidad para que también sigamos comprando productos chinos. O sea, tiene una filosofía distinta a lo que está acostumbrado Occidente. De nuevo, depende mucho del país, si vos no ponés reglas, que es lo que está pasando con Millei, se destruye tu industria. Pero mirá Brasil. Le pusieron condiciones a BYD e instalaron fábricas. Y ahí nos puede impactar como Mercosur porque nuestro primer socio comercial antes de Milei era Brasil precisamente por esta cooperación de industria. Entonces, ahí tenés un elemento: no es que China es malo o bueno, tenés que tener un proyecto vos.
Es un vínculo bilateral siempre ¿no? Nunca regional
- Sí, pero, de nuevo, el problema somos nosotros. China dice exactamente qué quiere. Lo que no tenemos nosotros, desde hace muchos años, desde CELAC, nada parecido. Y ahí sí es importante, porque para un gigante así lo que tenés que hablar es regionalmente. China con el puerto de Chancay, Perú, ahora está haciendo un ferrocarril para unirlo con Santos, Brasil, para hacer la conexión al océano. Ahí opaca a Panamá, que es un poco la dialéctica de Estados Unidos de controlar más Panamá, de sacar de los chinos de ahí.
De fondo el motor de todas estas cosas que decís finalmente es la escala. Si abren una fábrica en Brasil es porque ahí el mercado potencial es impresionante
- El objetivo de China siempre es Brasil pero, por ejemplo BYD sabe que para vender a Brasil tienen que hacer modelos en Argentina, porque estudiaron las leyes del Mercosur. Ya estaba dentro de su plan. La falencia es nuestra que no estemos viendo esas cosas, que no tengamos plan de desarrollo propio. Argentina tiene capacidad mucho más avanzada que China en muchos rubros como el aeroespacial o el nuclear.
Si Estados Unidos es capaz de retomar un control muy fuerte del hemisferio, ¿le hace daño a China? Al revés de lo que decis, hoy parece que China está muy contento porque vende un montón de cosas pero Estados Unidos está regulando cómo va a ser la extracción de minerales. La preeminencia parece de un economicismo muy chato
- China se transformó en el primer socio comercial de la mayoría de los países de la región. más allá de Milei, más allá de los gobiernos. De hecho quienes más profundizaron la relación fueron Piñera, Lacalle Pou. Es indistinto del tema de los gobiernos. Hoy leía que Perú se consolidó como el cuarto país de la región en exportación. Acaba de pasar a Argentina. El dato es fuerte porque eso lo hizo gracias a la inversión del puerto de Chancay. Yo creo que tenés mucha ventaja de cooperar con actores como China si tenés un plan.
Eso a nivel comercial, pero Estados Unidos se está garantizando el control de los recursos estratégicos.
- Para mí es todo retórico.
¿Y Venezuela?
- Claro, excepto Venezuela. Pero yo quiero ver las inversiones de Estados Unidos. Hasta ahora, no hay empresas invirtiendo en litio fuertemente. Pero porque no tiene capacidad. El analista Gabriel Merino dice: “Te da palos y no zanahorias”. Y es verdad. Acá es obsceno porque es un país que querés dolarizar. Una cosa es la retórica de aranceles contra China, las empresas que van a venir, y otra cosa es que pase. En la primera presidencia de Trump no pasó.
¿Qué es lo que le interesa de América Latina en concreto?
- China necesita cambiar su matriz energética, o sea, tener abastecimiento. Nosotros, por ejemplo, tendríamos mucho potencial con el GNL. Pero hay que invertir esa dinámica y volver el foco a nuestra región. Es verdad que el Libro Blanco dice es que interesa el comercio, los minerales y los recursos energéticos, pero también habla de cooperación. Y es el país que más coopera en términos científicos. Entonces, cuando nosotros tuvimos el problema en nuestro gobierno de que yo quería promover la industria porcina, porque generaba un esquema de intercambio diferenciado, cuando nosotros nos boicoteamos los chinos se dieron cuenta y le compraron a Brasil. O sea, nosotros deberíamos problematizar el Libro Blanco en nuestra región ¿Qué queremos con China? Porque ellos ya sabemos qué quieren. Pero te diría que hoy lo que quiere China, más que el comercio tradicional, es la parte de servicio, innovación, porque trabaja sus plataformas, sus redes, su sistema tecnológico con códigos abiertos, a diferencia de Estados Unidos que es privado. De ahí el problema que tuvo Google en China, que quiso entrar y le pidieron que abriera los códigos y no quiso. China armó sus propias plataformas, sus propias compañías con lógicas propias porque las regula el estado. Yo creo uno de los problemas que está teniendo Occidente en general es que hay un desfasaje entre estos oligarcas de las compañías tecnológicas. Hace mucho que en Occidente el Estado no toma decisiones sobre la economía.

quién promete futuro
Mientras transcurre esta entrevista, Cuba vive una asfixiante escasez de petróleo como consecuencia de las medidas de Estados Unidos referidas al suministro del combustible. En medio de la declaración de la emergencia internacional del gobierno cubano, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Guo Jiakun, expresó que Beijing apoya firmemente a Cuba en la defensa de su soberanía y seguridad nacional y condenó públicamente el accionar yanki.
- China no le pone armas a Cuba pero sí le da recursos. Ha invertido en infraestructura diez veces más que el Plan Marshall. La diferencia es que el Plan Marshall te pedía condiciones, votá así, votá asá. Eso es lo que yo digo que es la parte positiva de China-, dice Sabino. Ahora, pensar que va a haber un apoyo como en aquellos momentos del bloque soviético, eso me parece que no va a pasar. Va a pasar en términos de cooperación, pero no en términos bélicos.
¿Entonces? Si cada quien busca su propio modelo dentro de las reglas del capitalismo, o sea, más consumo, más desarrollo, modernización, hay una cuestión de asimetría que no se asume.
- China abrazó las herramientas del mercado. No es capitalista.
En qué sentido podemos ver ahí una especie de alternativa al Imperio Occidental, a Estados Unidos. Suena a que la propuesta es que si vos hacés las cosas bien, como lo hizo China, te podés desarrollar. Eso suena a la lógica meritocrática con respecto a la pobreza. Entonces, ¿qué tiene China? Que hizo una revolución.
-Yo no estoy diciendo que Argentina sea China. Estoy diciendo que si nosotros no discutimos ni doctrina, ni ideología, ni planes de desarrollo…. Me parece que estamos en etapas más previas. Yo lo de China lo veo porque es mi objeto análisis, no para copiar modelos. Tenés una oportunidad porque hoy el mundo está más multilateral que nunca. Entonces, tenés condiciones para generar tu desarrollo y discutir también a fondo el tema ideológico, pero lo que primero tenés que saber es para dónde querés ir. Lo primero es caracterizar bien el mundo. Una de las cosas que está pasando acá es que en este momento histórico la Argentina se vuelve aliar a una potencia en declive.
Pero flota cierta idea de que China podría oficiar de bastión frente a la prepotencia de Trump. ¿Es solo una ilusión que China es ajena a eso?
-Hay una una canción de Silvio, que tiene una frase que dice: "Nadie sabe qué cosa es el comunismo, eso puede ser pasto para la aventura." Y sigue la frase: "Nadie sabe qué cosa es el comunismo, eso puede ser pasto de la censura" Tenemos desconocimiento. Ese desconocimiento te genera esta dualidad de que puede ir para un lado o para el otro: o para la fascinación o para el rechazo. Pero la verdad es que hay un desconocimiento total.
el gobierno chino
- En una entrevista decís que hay como una casta de funcionarios, una elite, muy dedicada al tema de la gestión y de la conducción del Estado y después una población muy despolitizada.
La mayoría de la población está despolitizada. Lo que pide es resultados. Por eso Xi Jinping encaró un doble proceso, uno vinculado a reducir las asimetrías: mandan a los militantes a vivir tres años a pueblitos, tienen que mejorar cooperativas, y el Estado obviamente mejora mucho la infraestructura. Yo recorrí casi toda China y el desarrollo en pueblitos del Tíbet, o en Mongolia realmente es impactante, la modernización vinculada a lo social. Se transformó en una sociedad de consumo muy importante, hoy son marqueros y meten sus propias marcas de moda de segmento alto. China está apostando a sus marcas de lujo que son tres veces más caras que Louis Vuitton. Adidas, por ejemplo, ahora saca ropa china, con los botones tipo de la dinastía.
La legitimidad del gobierno procede de los resultados, pero lo ideológico pareciera no tener lugar
-Están recontra ideologizados, incluso Xi. Xi además de ser ingeniero tiene un doctorado en marxismo y es el presidente que más recomendó leerlo. Un programa muy visto allá fue Marx tenía razón. Xi dice que su libro preferido es El Manifiesto Comunista, recita títulos en sus posteos, están todo el tiempo haciendo un trabajo fuerte con la población. Los chinos hicieron su propio patrón: el sujeto social acá es el campesino, no el proletario y la burguesía no es el enemigo, sino tiene que ser aliado para llegar al esquema industrial. El mercado es una herramienta y tiene que generar progreso. Y la adhesión que tiene la sociedad china con el partido es eso, hay prosperidad, están cada día mejor. El problema que tiene Occidente es que está con problemas de resultados entonces te genera oleadas antidemocráticas porque si la democracia no te da comida, aparece el quilombo.
Xi viene trabajando un esquema de unificación política, sobre todo por la fecha que viene, que es 2027 (centenario de la fundación del Ejército Popular de Liberación). El combate contra la corrupción le generó mucha adhesión con la gente, porque había una intermediación del partido que permeaba el esquema económico. Le dio muy fuerte a eso, incluso con penas de muerte y perpetuas a líderes muy importantes. Eso le generó mucha adhesión. Acordate que vienen de una revolución. Hasta Deng Xiaoping, que era parte de la revolución, conducían militares. Después son todos ingenieros, los presidentes Jang Zemin, Hu Jintao, Xi. Un esquema tecnócrata, que refuerza mucho Deng, con mucha formación sobre todo ingenieril en el esquema de la conducción de los cuadros del Partido Comunista, que en esos 96 millones de miembros diría que es la proporción de formación más alta en cualquier partido.
Hay una cultura política de reclamar más a los gobiernos locales, agarrársela con ellos
Y el chino es muy picante, al contrario de lo que se piensa. En toda la historia de las dinastías, los 5000 años, la República China con el Kuomintang, nunca se votó. No se vota con la como la democracia liberal, se vota por asambleas populares y después es delegativo para la Asamblea Popular Nacional. La primera experiencia democrática se la dio el Partido Comunista a la sociedad y en la parte local los niveles de discusión son de muy fuerte de asambleísmo, de cooperativismo y después las etnias, 56 grupos étnicos de los cuales uno, que es la etnia Han es el 90% pero después tenés 55 tienen su propio sistema.
Los que mandan son todos muchachos: ¿eso está cambiando?
En Asia en general son machistas. Es una sociedad vertical donde en la familia, con el confucionismo, la mujer tiene un rol muy tradicional. Pero como no están teniendo hijos, las mujeres están estudiando más, incluso en el partido también se ven más mujeres, pero es un proceso lento. Hoy la preocupación es que no tienen hijos, están tratando de ver cómo dar incentivos. Está cambiando eso con las nuevas generaciones. Y no es lo mismo Shanghai, que es una sociedad más cosmopolita, que otras ciudades. Hay mil chinas. Hoy es una sociedad de hijos únicos. La parte buena es que cuando armas el vínculo es para siempre, sos parte de la familia. Por la cultura confuciana, tienen en como una cultura para el esquema de la tercera edad divina, los integran, les dan un rol importante. Vas a la noche a las plazas y están ahí jugando el Mahjong, que es como un dominó pero más sofisticado. Tomando té.
Volviendo a lo anterior, es cierto que si Xi armó una un control político muy fuerte con su núcleo duro. Y yo creo que se va a endurecer por la situación política de un mundo tan convulsionado. Está pasando de todo. Hay que ver, de nuevo, cuánto dura esta dinámica de Trump.




