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contribución a la crítica del acuerdo con el FMI
El Programa de Facilidades Extendidas firmado por el gobierno de Alberto Fernández y el Fondo Monetario Internacional entró en vigor hace una semana, pero el debate sobre su significado y consecuencia recién comienza. Por eso organizamos junto al colectivo Ni Una Menos un taller con la especialista brasileña Karina Patricio y el economista ecuatoriano Andrés Arauz, para analizar los contenidos del acuerdo e imaginar estrategias que nos permitan conjurar la resignación. A continuación, sus más que interesantes intervenciones.
Fotografía: Matías Baglietto
31 de Marzo de 2022

 

Tomar respiro del fragor de la batalla aunque sin renunciar al debate político es necesario para dotarse de una perspectiva más estratégica que la mera opinión partidista. Con ese objetivo, desde la revista crisis y el colectivo Ni una menos organizamos un taller para analizar el Programa de Facilidades Extendidas firmado hace unos días por el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional. Participaron varias organizaciones sociales, sindicales y culturales, y le pedimos a dos especialistas internacionales que expongan sus respectivas interpretaciones sobre el contenido del acuerdo.

En primer lugar, Karina Patricio Ferreira Lima, investigadora de la Universidad de Leeds (Inglaterra) y coautora de un paper muy influyente sobre el carácter ultra vires del Acuerdo Stand-By que la administración de Mauricio Macri firmó con el FMI en 2018. Por otra parte, Andrés Arauz, ex ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano de Ecuador durante el gobierno de Rafael Correa, candidato a presidente por el movimiento Revolución Ciudadana en 2021, quien actualmente impulsa una reforma en la arquitectura financiera internacional.

Lo que sigue es la transcripción editada de sus exposiciones, altamente enriquecedoras.

 

Intervención de Karina Patricio Ferreira Lima

¿Cuál es tu valoración general sobre el Acuerdo alcanzado por la Argentina con el Fondo Monetario Internacional?

Lo que hay que tener presente, antes que todo, es que la situación es muy compleja y cualquiera sea la posición que se tome tendrá consecuencias negativas. Yo creo que [el Ministro de Economía y Finanzas Públicas, Martín] Guzmán hizo lo que pudo porque el FMI es inflexible, es muy rápido para aprobar créditos pero no para abrir excepciones. No es una cuestión de quién esté negociando con ellos. Guzmán entiende cuestiones macroeconómicas, escribió sobre sustentabilidad de la deuda, pero excede a quién esté ahí enfrente. El eje central del Acuerdo tiene elementos copiados y pegados de otros acuerdos del FMI: consolidación fiscal, emisión cero, política de interés positiva, devaluación. Pero, por otro lado, viendo la cuestión de manera equilibrada, creo que el gobierno logró poner freno a otras condiciones típicas que suele poner el FMI como una reforma laboral, una reforma previsional, suba del IVA, privatizaciones. Creo que esa es la racionalidad con la que el gobierno mira la situación: que le está poniendo el freno a ciertas situaciones que percibe como políticamente inaceptables. Mientras el FMI parece asegurarse que su mayor deudor en la cartera no entre en mora y teje un manto de legitimidad política sobre el acuerdo de 2018.

Pero ese equilibrio es tenue políticamente porque la condicionalidad tiene carácter dinámico. Esa es la foto del momento en el que se firma el acuerdo, pero a cada revisión, a cada aprobación de nuevos tramos, se le pueden sumar nuevas condiciones al Programa. De hecho, el gobierno tiene un compromiso con la consolidación fiscal. Está claro que se aplicará en la política de subsidios energéticos, hay alguna promesa de bajar subsidios a empresas públicas y a las provincias, pero es muy en general. Creo que ahí hay una apuesta del Fondo a sumar nuevas condiciones según cómo rumbee el barco en los próximos años en relación a cómo se logrará ese compromiso que por el momento es genérico, pero que puede tomar condiciones específicas con el tiempo. El Fondo comúnmente agrega nuevas condiciones. Hay una ONG –Eurodad– que hizo una investigación sobre acuerdos aprobados por el FMI entre 2016 y 2017, donde muestra que hay una cantidad sustancial de condiciones que se agregan durante las revisiones: alrededor de un tercio. Creo que el equilibrio político que el gobierno siente que encontró en realidad no es definitivo porque el Fondo apuesta a una dinamicidad de las relaciones de fuerza en el tiempo en torno a cómo se va a implementar la consolidación fiscal.

Hay una investigación que muestra la existencia de una cantidad sustancial de condiciones que se agregan durante las revisiones: alrededor de un tercio. Creo que el equilibrio político que el gobierno siente que encontró en realidad no es definitivo porque el fmi apuesta a una dinamicidad de las relaciones de fuerza.

¿La firma del Programa de Facilidades Extendidas por parte del gobierno encabezado por el Frente de Todos, y su aprobación parlamentaria, nos quita la posibilidad de discutir en el plano internacional la ilegalidad del acuerdo pactado por Macri en 2018?

En relación al nuevo acuerdo, creo que todavía es posible evaluar su juridicidad. En nuestra investigación, decimos que el Fondo actual actuó ultra vires porque no hubo salvaguardas adecuadas ni medidas de control de gestión de capital. Hay que ver qué dice el Staff Report, que son los documentos que el FMI presentó para que apruebe el Directorio. Ahí hay cuentas macroeconómicas más detalladas y están los fundamentos de ese acuerdo. Hay que ver las salvaguardas.

Algo muy importante de nuestra investigación y del tipo de conversación que nos gustaría instalar en relación al cuestionamiento de la legalidad del préstamo del Fondo es que prescinde de cualquier discusión doméstica. La ilegalidad acá tiene que ver con el FMI mismo en relación al mandato jurídico del propio Fondo: si puede otorgar o no ese crédito de esa manera, sin salvaguardas, considerando que hay que evaluar cómo incide el acuerdo en la sostenibilidad de la deuda en Argentina en general en términos de capacidad de repago y presunción de entrada de capitales privados en los años que vienen. Faltan todavía elementos para hacer una evaluación de la juridicidad del nuevo acuerdo. Pero hay una posibilidad de que esto sea cuestionable porque del 2026 al 2032 habrá que servir 15 o 20 mil millones por año en relación de repago de la deuda privada reestructurada y repagos al FMI.

Entonces es muy significativo. Implícitamente hay una presunción de que el gobierno va a reemplazar deuda con el FMI por deuda privada. Es una presunción que eso vaya a pasar y también lo es la tasa de interés con la que va a poder hacer eso. Hay un montón de presunciones que hay que ver próximamente. No tiene que ver esto con el gobierno argentino. Es entender que el Fondo tiene su estatuto, sus reglas y tiene que prestar con salvaguardas adecuadas. Es un préstamo muy sustancial que excede cualquier otro préstamo en relación a la historia del FMI.

Desde un planteo más estructural; creo que hay que mirar la situación desde el punto de vista jurídico. Tenemos una obligación financiera de 2018 y ahora el Acuerdo de Facilidades Extendidas. Es una obligación de la que hay que desobligarse, hay que hacer que se extinga de alguna manera. Yo creo que ahí falta un proyecto nacional que incluya a todos para que no vuelva a pasar. Todos los países emergentes, salvo Argentina, vienen juntando reservas hace más de 20 años para no verse sujetos a un programa del FMI y tendría que haber una visión estructural para evitar eso. Hay que desobligarse. No es una tarea simple. El gobierno trató de hacerlo mediante un intento de quita de reducción de la sobretasa, pero fracasó porque el FMI es inflexible, salvo para prestar. Ahora lo que están haciendo es aceptar que no va a haber quita y transitan entre pagar lo que se puede, patear para adelante, y reemplazar deuda del FMI por deuda privada. Grecia está haciendo eso. Pero si fuera Argentina, sin el Banco Central Europeo estaría en crisis de deuda. Entonces, el gobierno no logró esas excepciones. [Joseph] Stiglitz viene abogando por la eliminación de la sobretasa en general. El gobierno viene bogando por eso también. Creo que esta iniciativa está muy bien, pero necesita un incentivo más significativo para prosperar en la práctica. No creo que con eso solo se logre un cambio. Para que prospere la iniciativa hay que ir un paso más allá y desafiar la validez política del Acuerdo en sí. Esto se basa en el paper que hicimos sobre ultra vires, en donde afirmamos que el FMI ejerció de manera abusiva su status de acreedor privilegiado internacional y creó riesgo moral en relación a sus propias decisiones de rescate. Fueron más allá de su mandato constitucional y corresponde que se haga cargo de su responsabilidad ante tal estado de situación. No lo decimos solo nosotros. Otras personas dentro y fuera de Argentina también lo dicen. Es una cuestión importante. No es descabellado. Se trata de un planteo técnico serio.

Creo que hay que desafiar la validez jurídica del Acuerdo. Se requiere de un esfuerzo diplomático para hacer eso. Hay un mérito jurídico en el planteo, pero creo que se podría usar esta alternativa como estrategia para negociar un cambio de condiciones tanto en la política general del Fondo como en la situación particular de Argentina. Tiene mérito jurídico, pero además tiene mérito político. Y se requiere esfuerzo diplomático porque hay que hacer un planteo de pedido de opinión consultiva en la Corte Internacional de Justicia  de la Haya y eso se hace ante la Asamblea General en las Naciones Unidas. Argentina tiene que reunir entre 77 y 97 votos, pero es posible, porque ya reunió 136 en la Resolución que planteó el principio de reestructuración de la deuda. También se requiere coordinación con los otros acreedores.

El Fondo es un acreedor muy sustancial y le quita posibilidad de cobrar a los otros acreedores: los privados y los chinos. China tiene cada vez mayor cantidad de cuotas, pero haciendo un balance como accionista del Fondo y acreedor bilateral de Argentina, le pesa más como acreedor bilateral por la cantidad de préstamos que tiene: la hidroeléctrica Kirchner-Cepernic, el Belgrano Cargas, el subte, mucha deuda de comercio, una obra en Jujuy. Tiene muchos contratos y habría que coordinar con esos acreedores, charlar para ver si no se podría lograr algún apoyo. Hay que aclarar que si la corte siguiera nuestro planteo, no extinguiría la obligación principal de restituir, pero sí abriría un plazo más largo. Algo que no se discute es que las exportaciones se industrialicen. La política industrial podría haber hecho foco en este acuerdo. ¿Por qué no se plantea que haya inversiones contundentes en energías verdes? En pleno conflicto con Rusia, Argentina podría tener un rol como producción alternativa de energía. Y también hay que pensar en una política fiscal progresiva y también pensar con imaginación institucional para prevenir la fuga de capitales. Todo eso es estructural y hay que pensarlo independientemente de lo que pase ¿Por qué no pensar la moneda digital de Banco Central como tecnología posible para evitar la fuga de capitales?

¿Qué consecuencias reales podría haber provocado la decisión de no pagar? Según te hemos escuchado, ponés en primer plano el problema de los contratos de obras públicas con países muy poderosos como China.

Yo creo que hay que pensar por qué se entraría en mora. Una mora a largo plazo es inviable, implicaría un aislamiento del sistema financiero internacional y, sobre todo, terminaría en una situación en la que los acreedores privados y China tendrían la facultad de acelerar los pagos de los bonos privados y de los contratos de préstamo con esos acreedores porque el contrato de préstamo con ellos tiene una cláusula de aceleración de los pagos en la que tendrían la facultad de cobrar la deuda privada estructurada que se anticiparía al presente. Eso sería complicado. Eso depende de conversaciones con esos acreedores, pero una mora a largo plazo sería complicada y un gobierno próximo terminaría cerrando un acuerdo. Una mora tendría que ser una estrategia de negociación. No me queda claro si incluso el sector más opuesto al gobierno tenga claro qué condiciones querría lograr exactamente con una mora. Creo que hay críticas que están bien. Entiendo el mérito. Pero no me queda claro qué se querría lograr con una mora, cuál es la estrategia.

Esto podría resultar en una posición del Fondo más inflexible todavía. Creo que Guzmán tiene razón en que es una estrategia onerosa hasta cierto punto por la cuestión de la aceleración de los pagos privados. Tal vez una corrida bancaria simplemente por especulación, pero pienso más por el lado de los contratos. Y nos lleva a pensar si vale la pena o no. Y si hay que adoptar una estrategia de negociación me parece adecuado cuestionar la validez del acuerdo porque sería menos oneroso para el país. No resultaría en un evento de default contractual por un lado y no habría reacciones sustanciales de los mercados si Argentina hiciera eso. Y si la opinión de la Corte fuera desfavorable, Argentina seguiría en la misma situación y si el dictamen fuera favorable estaríamos ante una nueva situación en la que el FMI, que técnicamente es un organismo especializado de Naciones Unidas, tendría que actuar ante una opinión positiva de la Corte que no es vinculante. Pero tendría un efecto político muy significativo.

 

Intervención de Andrés Arauz

¿Cuáles son tus primeras impresiones en torno al acuerdo alcanzando con el Fondo Monetario Internacional?

Hay muchas cosas que decir, voy a tratar de ir directo a la vena. Lo primero es que esto no es un acuerdo. Y no lo digo en términos políticos, lo digo en términos jurídicos. Porque no hay documento alguno que contenga la firma de las dos partes. ¡No hay! En mi caso, en el Ecuador, cuando el gobierno de Lenín Moreno firmó la Carta de Intención con el FMI, pedimos, a través de un acceso de información pública, el texto del Acuerdo. ¿Por qué? Porque de acuerdo a la Constitución Ecuatoriana todo tratado, convenio, acuerdo y otros instrumentos de carácter internacional que incluyan condicionalidades en materia Económica, tienen que pasar por nuestra Asamblea, nuestro Parlamento. Entonces el Gobierno dijo: "No Hay Acuerdo". Y nos pusimos a investigar y, en efecto, tenían razón, no había. Porque el FMI cuando llega a estos concordatos con los países, al otorgar los préstamos, no firma acuerdos. Jurídicamente hablando, son intercambios de acciones unilaterales. Por un lado, la Carta Unilateral de Intención con su respectivo memorando y las resoluciones domésticas para endeudarse; y por otro lado, una operación de Crédito del FMI. El Fondo no firma acuerdos en el sentido clásico de un tratado internacional o en el sentido de un instrumento internacional definido por el derecho público internacional relativo a los tratados Internacionales. Por esta razón, el FMI se ha negado históricamente, durante décadas, a firmar el Tratado denominado Convención de Viena 1989 respecto a los tratados entre Estados y organismos Internacionales ¿Por qué? Porque ahí les obligaría a que se sometan a todos los procedimientos internos de ratificación de un acuerdo entre un Estado y un Organismo Internacional. Como, por ejemplo, cuando un Organismo establece su sede en un país se firma un tratado y eso es ratificado por el Parlamento de ese país. Eso no hay en el caso del FMI. Son dos acciones unilaterales de un país y del Fondo del otro lado.

Una crítica que se le hace al gobierno es que, a través de este acuerdo se legitima la deuda tomada ilegalmente por el gobierno de Mauricio Macri con el FMI. ¿Cuál es tu lectura al respecto?

Aquí el préstamo original que se dio en el gobierno de Macri 2018, realmente es un préstamo extremadamente perverso, absolutamente violatorio del propio convenio constitutivo del Fondo. Pero, además, desde la lógica económica, es un préstamo de carácter depredador porque ese crédito stand-by por una dimensión tan grande, de cerca de los 50 mil millones de dólares, tenía como plazo de repago ¡cuatro años! Era imposible aunque esté Macri o Fernández o quien quiera. Matemáticamente, financieramente, en términos de la carga para el presupuesto y balanza de pagos, era imposible pagarlo en los cuatro años. Por lo tanto, desde el inicio, en la condición de crédito stand-by, y hay documentos y charlas y frases que lo recogen en la historia, ese crédito era lo que se llamaba un crédito puente, un crédito de corto plazo de cuatro años hasta que se otorgue un crédito de más largo plazo. Siempre eso es lo que estuvo en la mente del FMI cuando otorgó un crédito corto, un monto de esa magnitud bajo los manuales del Fondo tiene que ser otorgado bajo el esquema de facilidad extendida, de al menos diez años plazo, y sin embargo acá se lo prestó a cuatro. ¿Por qué? Porque sabían y querían anclar la política económica del FMI y tener secuestrado al siguiente gobierno, sea cual sea. Rllos no piensan tanto en la línea ideológica sino en los países en desarrollo y cómo anclar la política económica hacia el futuro. Entonces, siempre dentro del FMI, la expectativa era un préstamo a cuenta que sería refinanciado con otro a más largo plazo y con el financiamiento se pagara el original. Ahora resulta que esto pasa todo el tiempo, ahora mismo Krystalina Georgieva anunció un desembolso de más de mil millones de dólares para Ucrania. Pero adivinen para qué se van a destinar esos fondos: no para pagar soldaditos, para repagar el crédito viejo que tenía Ucrania en el año 2016. 

Estamos hablando de prácticas recurrentes desde el FMI en como administra sus flujos de caja de sus créditos, que no es muy diferente de cómo se manejan la CAF (Banco de Desarrollo América Latina), el BID y el Banco Mundial: te van prestando para que pagues tus anteriores cuotitas y luego si te queda alguito puedas hacer alguna obra. Esa es la lógica bancaria generalmente, refinanciar crédito viejo con bicicleteo y otras figuras. El FMI es una de esos más que ha entrado desde el principio en esa lógica.

Otra crítica que se realiza es que el acuerdo alcanzado llega a destiempo. ¿Qué hubiera permitido haberlo alcanzarlo antes, mediante otro tipo de negociación?

El Acuerdo que ha llegado ahora, desde mi perspectiva, debió haberse hecho a mediados del año pasado. Por distintas razones, algunas de ellas en el orden político, se extendió hasta la fecha actual y todo este sufrimiento de "el Acuerdo no” o “el Acuerdo si”, “las condiciones del Acuerdo", ha sido para conveniencia del Fondo porque en agosto del 2021 Argentina recibió los derechos especiales de giro, cuatro mil y pico millones de dólares, que han servido exclusivamente para pagar las cuotas iniciales del crédito que dejó Macri. Con esa especie de regalo que da el FMI a todos los países fue que se financió el repago de la primera parte del Crédito de Macri. De hecho, ahora, el mes de febrero, se terminó pagando todos los derechos especiales de giro que usó Argentina desde 1969, ya apenas le quedaron siete millones de dólares, apenas para cubrir los costos administrativos. Bueno, a Argentina se le acabaron los DEG's. Todo este tiempo estuvo cumpliendo el pago del Fondo y ya terminó cumpliendo el repago. O sea que lo que se viene ahora es lo que ya comenzó en agosto del 2021.Para mí esto se tendría que haber logrado en condiciones más favorables. No voy a hablar de las condiciones políticas sino en términos de flujo de caja. Pero también recordando la correlación de fuerzas que había en esa época, muchas mejores para la Argentina. Lamentablemente por estas indefiniciones y una falta de claridad estratégica se lo terminó empujando al último momento, apenas cuatro días antes del desembolso. Esto requerirá que el Fondo lo apruebe en tiempo récord en Washington y el dinero llegue con las justas para pagar el crédito de Macri en esa cantidad que se vence el 21 de marzo y luego el segundo pago al otro día (22 de marzo). Cuando esas cosas se hacen sin esta planificación de flujo adecuada, quién termina sufriendo es el deudor. Si tenemos algo de liquidez como deudor es la oportunidad de poder entrar en una negociación en mejores condiciones. 

¿Qué significado político tiene el acuerdo logrado en el contexto internacional?

Sobre las condiciones del Acuerdo, yo creo que en efecto no lo llamaría "El Mejor Acuerdo Posible" sino "El Menos Peor" en el sentido de que el Gobierno logra un cambio paradigmático dentro del Fondo. Típicamente los Acuerdos de Facilidades Extendidas son muchos más agresivos e implican reformas estructurales profundas de corte privatizador fundamentalmente. El gobierno logra unas condiciones realmente paradigmáticas, al punto que ahora gobiernos de otros países están llamando ya. Me han pedido apoyo diciendo: "¿Qué podemos sacar de las negociaciones de Argentina como un precedente para nuestras propias negociaciones?". Porque también quieren sacar ventajas como las que logró Argentina o por lo menos la reducción de desventajas, por ponerlo en forma relativa. Es el caso de Honduras, un gobierno fascista, golpista, de ultraderecha que fue asesinando líderes sociales, que impidió la participación democrática por más de ocho años, dejó además un Acuerdo con el FMI ultra-privatizador, creando ciudades de libre comercio incorporadas en el Acuerdo. Viene el Gobierno de Xiomara Castro y dice: "A ver ¿Qué hago con esto?". Y tiene que renegociar, empezar a pagar lo que dejó el gobierno nefasto, Pero yo quiero algo más decente.

El Acuerdo Argentino servirá como base. Entonces yo sÍ creo que hay que rescatarlo. Creo que hay algunos temas ahí que evidentemente son difíciles: los temas energéticos, los temas de ciertas desregulaciones que va a exigir el FMI, pero, por ejemplo,la parte fiscal y monetaria es manejable. El talento macroeconómico de los argentinos en general y el equipo que ha estado dentro del peronismo va a poder salir de esto. Una reflexión y demostración de aquello es el crecimiento económico que se ha logrado este año: en términos reales es del 10% y de nominales puede ser aún mayor. ¿Qué ventajas tiene esto? Si bien hay metas de reducción del déficit fiscal, estamos hablando que en términos nominales la economía sigue creciendo sustancialmente y eso le da un gran espacio, una gran flexibilidad al equipo económico para poder manejar esas metas.

¿Cuáles son las mayores debilidades y amenazas que se desprenden del acuerdo?

En el tema de los desembolsos, en el cronograma. Ahora el FMI va a tener que venir cada tres meses a formar parte del debate político de la Argentina y probablemente una nueva discusión en el Congreso porque el texto va a ir teniendo ligeras modificaciones. Entonces el FMI se convierte en un actor de la Política Nacional ¡Cada tres meses! Ahí es importante tomar en cuenta, yendo hacia adelante, en las siguientes negociaciones hay que lograr lo máximo posible, como lo contempla las propias normativas en los Acuerdos de Facilidades Extendidas del FMI que las revisiones sean anuales y no trimestrales. Así como los desembolsos. Para que la Argentina tenga más liquidez, pueda tener algo de flexibilidad  en ese período de tres meses, y pueda sobre todo evitar que la discusión nacional sea "El Señor FMI o no el Señor FMI". Eso es muy importante porque en el espíritu de un latinoamericano, de alguien que cree en la Patria Grande, y en un año en donde la Argentina preside la CELAC, ¡no queremos! Esto sí lo digo como latinoamericano interesado en la agenda de integración: no queremos que esta pase a un segundo plano y que el primer punto de prioridad del gobierno argentino sea atender al Fondo. ¡Queremos que esté atendiendo a la Patria Grande! ¿Dónde está el gran proyecto de Integración Latinoamericana de este año que preside Argentina en la CELAC? Eso queremos ver en la región, queremos una agenda ambiciosa, no queremos que esté copada por los nervios y el golpe de puerta del FMI cada tres meses, queremos que la CELAC se reúna cada tres meses si es posible y poder llegar a medidas y avances concretos en esa dimensión.

"¿Dónde está el gran proyecto de Integración Latinoamericana de este año que preside Argentina en la CELAC? Eso queremos ver en la región, queremos una agenda ambiciosa, no queremos que esté copada por los nervios y el golpe de puerta del FMI cada tres meses".

 

¿Qué hubiera ocurrido si no se pagaba y la Argentina ingresaba en default con el FMI?

¿Qué está pasando en  el planeta? Rusia está a punto de cometer el default más grande de la historia de la humanidad. No porque quiera sino porque no le dejan, como le pasó a Argentina hace unos años. No le dejan, le tienen congelado su dinero, entonces no puede pagar la deuda. Se viene el default más grande de la historia.

Es el momento, tal vez, de tomar una acción audaz, radical, de ruptura por parte de Argentina, coincidir en fecha con un default. Examinémoslo porque me di el trabajo de hacer algunos cálculos. Hay gente que dice: "estamos ya en el peor momento posible, así que igual si no pagamos al FMI no podemos estar peor". Bueno, examinemos técnicamente esa afirmación: si la Argentina no paga al Fondo el 21 de marzo incurre en atrasos y se activan las clausulas de cross default y de aceleración de pagos. Significa que los banqueros públicos o privados, amigos o enemigos, se constituyen como cartel, como una mafia. El cross default significa "si tu te metes conmigo, te metes con todos"; significa que si no le pago a uno de los acreedores, todos los contratos que tengo con los acreedores se consideran también en default. Resulta que si la Argentina no le paga al Fondo entra en default con China, con la CAF, con el BID, con el Club de Paris, con la deuda Bilateral y con los bonos comerciales recientemente re comerciados. ¿Es eso peor o mejor de lo que está Argentina ahora? Para mí el cross default es una amenaza seria del cartel del capital financiero internacional. Ecuador tuvo que lidiar con eso en su momento y es una situación compleja y dura que no recomendaría. ¿Ha habido países que no han pagado al Fondo? Claro, Zimbawe, Sudán. ¿En América Latina? Cuba en 1960, luego del triunfo de la Revolución decidieron no seguir pagándole al Fondo. De hecho Fidel Castro se salió del FMI y dijo: "No quiero estar más en esta institución”. Y adivinen qué: igual le tocó pagar al FMI porque sino no podía hacer operaciones bilaterales con el resto del Mundo. Porque el resto de países sí son miembros y están atados, vinculados, para poder proteger las credencias del Fondo, que fue pensado y diseñado como eso, como un prestamista de última instancia a quien no hay como verle la cara. Ellos sí pueden vernos la cara, pero nosotros a ellos no. Entonces es realmente difícil incurrir en un atraso o un default con el FMI por las consecuencias sistémicas que se generarían en contra del país y no poder acceder al financiamiento ni siquiera de los países amigos.

Pero, bueno, digamos que tenemos países recontra aliados y fieles a nosotros que nos van a prestar dinero para suplir al Fondo, aunque sean decenas de miles de millones de dólares ¿Quién podría hacer esto en esta circunstancia? No creo que sea Rusia, evidentemente, quizás nos queda básicamente China, porque Bolsonaro no lo va hacer tampoco, los franceses tampoco, no hay nadie más que maneje esa cantidad ¿Quién nos va a prestar? Bueno, vamos a golpear la puerta a la China, pero resulta que China dijo: "Sí, claro, pero tienen que llegar a un acuerdo con el FMI".  Creo que eso deja absolutamente clara la posición en la que estamos y hablo en términos de la patria grande. Si no podemos contar con este financiamiento alternativo, que el Ecuador sí lo tuvo en su momento, en el año 2009, cuando accedió a financiamiento Chino no tuvo que acudir a mercados de capital del Norte durante muchos años. En esta ocasión, la magnitud hizo que los chinos digan: "¿Sabes qué? Puedes contar con nuestro apoyo pero siempre y cuando llegues a un acuerdo con el FMI". Porque China es parte del FMI y no quiere verse como un actor "irresponsable".

Pero seguimos con este escenario y decimos: "No importa que se venga el default con todos los acreedores del planeta. Es más: si caemos en default con los bonos entonces los precios de los bonos van a caer al piso y los podremos recomprar como hizo Ecuador con Correa, que cayeron los bonos al treinta por ciento y los compramos a ese precio”. ¡Maravilloso! Teníamos liquidez en ese momento, teníamos dinero, reservas, por eso pudimos hacer esa operación. Pero la Argentina hoy no tiene reservas, no puede hacer una operación similar de reducir enormemente la deuda privada que tiene una vez aplicado el cross default, al menos que alguien nos preste esas reservas, pero vemos que no hay con quién contar. Entonces también está en un situación dura.

¿Y qué se puede hacer después de haberlo firmado? ¿Hay algo que todavía sea negociar para mejorar las condiciones de pago?

¿Qué nos queda? Nos queda el Acuerdo "Menos malo posible" con el FMI para por lo menos patear la pelota hacia adelante y ya no cuatro sino diez años. Para seguir manejando una regulación en los flujos de capitales que sea reconocida por el Fondo, tenemos la posibilidad de seguir peleando las condicionalidades. Y tenemos que lograr una quita de ese préstamo en las condiciones del sistema vigente. También tenemos que seguir encontrando cómo transformar el sistema. Pero ahora tenemos una necesidad vigente en el corto plazo. ¿Qué es eso? Hay dos maneras de lograr una quita de esa deuda con el Fondo. El FMI no hace reestructuración de deuda salvo con países que han caído en desastres naturales como Haití o con iniciativas como la de países pobre altamente endeudados, como por ejemplo Honduras. eso ocurrió gracias a un esfuerzo de El Jubileo promovido por El Vaticano en los años 2000. Pero nunca se iba a aplicar en un país grande o mediano como la Argentina, y peor con una deuda de esta magnitud. Entonces no hay precedentes de quita de la deuda de forma convencional. Lo que hay es lo que estamos peleando: los derechos especiales de giro (que fueron 4 mil millones de dólares, lo que le permitió a la Argentina el 10% de quita de la deuda, casi más de lo que se logró con la reestructuración de la deuda de bonos). Y hay que seguir peleando por los DEG's porque ahora el Congreso Norteamericano ya aprobó una resolución para que se emitan dos billones de dólares adicionales de dólares en DEG's. Eso a la Argentina le significaría cerca de catorce mil millones de dólares. Sería la oportunidad de seguir disminuyendo la deuda con el Fondo.

Por eso yo digo: ¿Dónde está ese esfuerzo de la CELAC, del Sur Global, de todos los países latinoamericanos y de la misma Argentina de hacer el cabildeo correspondiente en EEUU, en Alemania, en Francia, en Inglaterra, en los grandes decidores del FMI para lograr una nueva emisión de DEG's como la que se dio en 2021? Bueno, quizás este año está difícil, apuntémosle al 2023, pero tiene que ser un esfuerzo sostenido que no le cuesta nada en términos relativos a un país, que le cueste el 1% de lo que va a recibir en término de lobby, cabildeo y ese tipo de cosas. Lo otro, las sobretasas, no hay que darse por vencidos, no hay que intentarlo de forma bilateral exclusivamente, no es un acuerdo al que llegan Fernández con Georgieva, es un tema que tienen que votar los países y ahora hay dos grandes países que se oponen: EEUU y Alemania. ¿En dónde hay que concentrar los esfuerzos? En ellos porque el resto apoya la eliminación de las sobretasas que le significarían a la Argentina diez mil millones de dólares en reducción de la deuda ¿Dónde están esos esfuerzos para que se haga en estos dos países el cabildeo respectivo para que sus ministerios de finanzas le digan a FMI que den de baja sus sobretasa? Estamos muy cerca de aquello. 

En el Congreso de EEUU la semana pasada estuvo a punto de aprobarse la legislación que le ordena al Tesoro votar en el FMI la eliminación de las sobretasas. Hay una agenda para lograr la reducción de esta deuda. La cuestión no se acaba, este problema no termina. Hay que negociar el tema de preservar la regulación a los flujos de capitales; lograr que el FMI sea parte del Derecho Internacional público firmando el Convenio de Viena; lograr una mayor emisión de DEG's; lograr la eliminación de las sobretasas y, quizás lo más importante desde la perspectiva local de la política doméstica Argentina, que el cronograma de desembolsos y de revisiones no sea trimestral sino anual como lo permite la normativa del Acuerdo de Facilidades Extendidas. Eso le daría una enorme flexibilidad, mayor poder de negociación y un alivio en términos del debate público y en los dilemas existenciales que está viviendo el peronismo, la izquierda, el progresismo en la Argentina. Y, para serles franco, en toda América Latina, porque todos estamos en una situación de tensión al respecto.

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