Mundial

los días que irritamos al mundo El mundial puso patas para arriba una vida cotidiana hostil, cada vez más ajustada y se armó una fiesta zarpada, bien gedienta, desmesurada, en las calles, las casas, las pantallas. Parece que esta rebelión desde el extremo sur irritó a los que la miraron desde afuera y se armó un bardeo feo que incluyó a países variopintos. Crónica de una alegría que quedará en la historia y una respuesta irreverente a los que exigen buenos modales.