malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia. el punto ciego de la crítica política, de león rozitchner

León Rozitchner, filósofo argentino, quien estaba exiliado en Venezuela desde 1976, escribe este libro a medida que se suscitan los hechos bélicos en los confines del Atlántico sur. Al pie de la última hoja figura como fecha de cierre el 30 de mayo de 1982 y la rendición fue recién el 14 de junio. Rozitchner, sin embargo, ya declara la derrota frente a los ingleses. No escuchaba la BBC, no manejaba información diplomática clasificada, pero contaba con una sólida hipótesis política: las fuerzas armadas de los países dependientes como el nuestro son ejércitos vencidos cuya única misión es someter e incluso, tal como ocurrió, masacrar a su población si despliega resistencias radicales contra los poderes opresores. El ejército argentino del siglo XX no está preparado para la guerra contra otros países y no porque le falte armamento o mayor profesionalización sino porque fue exclusivamente concebido para protagonizar golpes de Estado y aplicar “la represión interna como tarea delegada por el capitalismo vencedor”. Lo único que sabe, concluye, es torturar a sus conciudadanos indefensos en escenarios de lucha.

vencedores vencidos

Rozitchner manifiesta su visceral rechazo al mayoritario apoyo popular que recibió la Junta Militar en su avanzada bélica, incluso desde la propia izquierda. Sale al cruce de un grupo de intelectuales exiliados, quienes publican un manifiesto exigiendo el apoyo a la guerra por tratarse de una causa histórica e irrenunciable. Esto escribían: “Argentina está gobernada por una brutal dictadura militar de derecha; este gobierno es (…) uno de los más entreguistas que ha conocido el país; por lo tanto la ocupación de Malvinas agota su sentido en el carácter siniestro de quienes la promovieron y los sectores progresistas del mundo deben oponerse a ella y desear su fracaso. [Pero] la fuerza aparente de este argumento ya comienza a tambalear ni bien se echa un vistazo a los actuales enemigos de Argentina. Por un lado, Inglaterra (…). Por el otro, Estados Unidos. Para quienes (…) no pueden tolerar la incoherencia, debería ser por lo menos difícil tener que elegir entre Galtieri y Thatcher-Reagan”.

Rozitchner les responde que él deseó la derrota en Malvinas “porque el éxito del poder militar (…) significaba la derrota del poder —moral y político y económico— del pueblo argentino”. Sacar a la luz la confluencia entre la (extrema) derecha y el campo progresista tiene costos: “Siento, les confieso, un no sé qué de culpa y de desazón, la vergüenza quizá de quien se queda solo”. Desde esa soledad recargada, León advierte: “No había ninguna posibilidad de vencer en esta guerra ni ‘recuperar’ ninguna isla contra nuestros enemigos externos hasta tanto no hubiéramos recuperado previamente nuestro propio territorio nacional de nuestro principal enemigo: las fuerzas armadas de ocupación”. Y agrega que no solo los milicos estaban derrotados porque siempre dependieron de aquellas mismas potencias a quienes debían combatir: “El país mismo estaba vencido porque ese ejército nacional lo había previamente derrotado”.

inconsciente colectivo

Rozitchner, en el prólogo a la segunda edición, escrito en 2005, califica ese apoyo popular a la “guerra limpia” (impulsada por los torturadores que desataron la “guerra sucia”) como un “delirio colectivo” y alerta que no se trató de una excepcionalidad histórica: “Recordemos: cuando no habían pasado ni diez años siquiera desde esa guerra que prolongó el horror del genocidio en el envío de cientos de adolescentes a la muerte con el aplauso de la población entera que los alentaba, esa misma población en su mayoría entró luego en el jolgorio del ‘un peso-un dólar’, y festejó alborozada la entrega de los bienes nacionales”.

La pregunta central que supura el libro no puede ser más contemporánea: ¿cómo habitamos estos recurrentes períodos de mayoritario apoyo social a fuerzas militares o políticas (la dictadura, el menemismo, la ultraderecha hoy) que aplican programas de destrucción contra esos mismos sectores? León no se cuida, no es condescendiente, ni bienpensante. Su objetivo tampoco es bardear desde un púlpito (aunque efectivamente descalifica con dureza el cerrado respaldo de las masas) sino tratar de elaborar procesos históricos densos, siniestros, para “habilitar de nuevo a la vida las zonas mortecinas, insensibles, postergadas e impotentes de nuestras propias vidas”.

bonus track 

Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia fue reeditado en 2025, con prólogo de Alejandro Horowicz, por la editorial Marea. Para comprender la concepción de Rozitchner sobre el rol histórico de las fuerzas armadas argentinas en el siglo XX se recomienda leer su libro Perón: entre la sangre y el tiempo. Lo inconsciente y la política, publicado en 1985.