Normalizados en la conversación pública y más accesibles desde lo económico, los implantes capilares se popularizan entre los hombres que ven sus cabellos arrasados por la calvicie. El procedimiento es doloroso e incómdo, pero muchos varones están dispuestos a hacerse una cirugía estética para detener las consecuencias del paso del tiempo. Cinco pelados que pasaron por el quirófano comparten las primeras señales, sus esperanzas, incomodidades y conclusiones.