Rubén Blades en su salsa | Revista Crisis
rescate emotivo / enero de 1988 / sonero intelectual
Rubén Blades en su salsa
Ahora lleva una especie de diario que publica en su web y se llama “La esquina de Rubén”, donde comparte impresiones sobre estos tiempos. Pero, desde siempre, Rubén Blades se las ha ingeniado para pintar la época a través de sus canciones. En esta entrevista publicada en la revista crisis #57 aparece el pensamiento de este músico que en 1992 fundó un partido político en Panamá, se postuló a presidente, mientras peleaba por buscar en la salsa algo más que la Cucaracha. Una charla sobre la responsabilidad de los artistas, el modo de sortear las trampas del dinero y los secretos de sus composiciones.
Fotografía: Jazmín Tesone
15 de Abril de 2021

Autor de “Pedro Navaja”, esa canción que le hizo expresar a García Márquez que de haberla escrito habría justificado su vida, el panameño Rublén Blades logró imponer una mirada diferente a la música “salsera” producida en los Estados Unidos. Su participación en la película de Robert Redford, The Milagro Beanfield War, donde cumplió un rol protagónico, es uno de los lemas que aborda en este reportaje y que remite a la cuestión del artista de Latinoamérica obligado a jugar el papel de villano en el cine estadounidense. El músico panameño refleja su compromiso tomando posición ante esa y otras cuestiones de su arte.

Tuvimos la oportunidad de comprobar tu enorme deseo por contribuir a que se dé una mejor imagen sobre nuestra cultura y a que, de alguna manera, se dé por terminado el falso estereotipo con el que el cine y la televisión se han encargado de identificarnos.

-Yo hubiese podido hacer muchos otros roles anteriormente, pero qué ocurre, que la mayoría que se me ofrecían eran roles que únicamente servían para reforzar un estereotipo negativo, que de ninguna manera a mí me interesaba interpretar en el cine. Si antes no lo había hecho en la música, cómo era posible que eso mismo, a lo que yo me oponía, por el simple hecho de ofrecerme la oportunidad de aparecer en una película, pudiera aceptarlo. Hubiera sido una grave contradicción de mi parte. Además de que nunca lo haría, sería algo así como traicionarme completamente y, lo más grave de todo, traicionar a mi propia cultura.

Por otro lado, todo tiene su punto objetivo y su punto subjetivo. A veces cuando se presentaban esos roles que me ofrecían en los que los papeles eran o de un maleante o de un drogadicto o de un contrabandista en narcóticos o de un latin lover, y entiendo que la gente que tiene necesidad de trabajar, que tiene niños, que tienen obligaciones y que desafortunadamente aunque les molesten esa clase de papeles que les ofrecen tienen que acceder, por sus mismas circunstancias económicas a interpretarlos, porque simple y sencillamente eso es una fuente de trabajo. Así que en ese sentido, que ya es el sentido subjetivo de las cosas, lo que muchos no toman en cuenta a la hora de juzgar el trabajo de alguien, uno no puede tampoco desatender esa realidad. Con esto te digo que yo de ninguna manera me atrevo a condenar al artista que por necesidad se ve forzado a aceptar un rol que íntimamente no corresponde ni a sus expectativas como actor o actriz, ni a su condición de latinoamericano.

Lo que sí considero inmoral es aquel que pudiendo decir no, dice sí. Ahí es donde radica la verdadera inmoralidad. Yo una cosa que aprendí desde muy temprano, muy rápido, aparte de que viví el problema en mi casa por las constantes deudas que nos rodeaban, fue a guardar mi dinero. Y lo aprendí porque en una sociedad que es controlada económicamente por el dinero, sin que se malinterprete esto que digo, es otra forma de libertad.

¿No tenerlo sería entonces también otra forma de esclavitud?

-Claro, porque cuando se carece de él, se mantiene a la gente sometida a cierto tipo de vida que muchas veces ni siquiera desea vivir. Pero también quiero decir que el dinero bien usado te da la posibilidad de decir que no, y dices no porque tienes algo guardado que te respalda, y también porque no te has impuesto mayores obligaciones de las que puedas cumplir, no has vivido fuera de tu medio. Con esto te quiero decir que el dinero es importantísimo siempre y cuando te permita conservar tu propia integridad. Yo por eso siempre lo guardé, eso me dio la oportunidad de que el día que me ofrecían algún papel que no me gustaba simplemente decía no. Y eso no me afectaba porque al fin y al cabo yo tenía con qué alimentarme, con qué pagar mi vivienda, mi luz y mi teléfono.

 

¿Esa libertad también se encuentra reflejada en tus discos? Me refiero particularmente al último que has grabado, en el que hay un tremendo cambio, hablando en términos musicales con respecto a los anteriores. ¿Hasta qué punto esa falta de preocupación económica te da la oportunidad de recorrer nuevas posibilidades musicales?

-Una de las cosas que yo traté de lograr con el grupo Los Seis del Solar es la de mostrar que uno puede seguir siendo fiel a una fórmula de expresión popular, música afrocubana, sin tener que estar repitiendo exactamente los patrones que rigieron durante la formación de este género de música durante los años '40, en los que había las grandes "big bands" y las bandas de viento, etc. Y que tampoco teníamos que continuar ciñéndonos a ciertas formas musicales ya "requeteusadas", ni a patrones melódicos utilizados una y otra vez. Nosotros, mi grupo y yo, pensamos que ya era hora de salir fuera de esos esquemas y tratar a la música. manteniendo el apego a la tradición en cuanto a la forma rítmica, bajo una construcción armónica distinta, lo mismo que las letras, que nos permitiera llevarla hacia una dirección más acorde con la realidad que vivimos actualmente, ahí se encuentra la diferencia básica entre el último disco que he grabado y los anteriores.

A mí en lo personal me parece un trabajo realmente innovador. Creo que con este disco logras llevar a la música afrocubana hacia el encuentro de otras formas musicales que la enriquecen enormemente.

Eso es cierto en Cuba misma lo han reconocido también. Me parece importante esto porque siendo Cuba la fuente de estos ritmos y conceptos armónicos, ellos mismos han entendido la nueva dirección que ahora tiene mi música. Lo hicimos porque. como artistas que somos, tenemos inquietudes de experimentar y de búsqueda. Claro que para algunos "puristas" esto no representa ningún avance musical, siguen pensando en el sonido y las bandas tradicionales y les asusta cualquier cosa que salga de los conceptos que tienen establecidos. Muchos dirían que eso no es lo que es, porque no tiene la trompeta y el trombón, y lo hacen muy bien, respeto sus opiniones, pero yo ahora estoy haciendo otra cosa. Y es que en vez de estar pensando en por qué la melodía no se vistió de tal o cual manera, no atienden lo que dice la letra de la melodía ni aprecian lo que se está haciendo y se dejen de estar llevando a cabo comparaciones que no benefician a nadie, ni ofrecen ninguna respuesta a preguntas mal planteadas.

Son actitudes críticas que no conducen a ninguna parte. Es como si a mí me gustara estar comparando a cada persona que conozco con mi abuela o con mi papá. Creo que lo importante es encontrar la conexión entre distintas posibilidades expresivas. La intención da cada una de las letras que están en mis últimos discos surgieron después de darme cuenta de que las fórmulas, hablando de letras, se han repetido hasta el cansancio, una y otra vez. Siempre se canta al amigo que traicionó, a la mujer que se fue, a la mala suerte, al baile, al barrio y es por eso que yo digo, bueno ¿y qué hay del resto?, también hay que cantarlo, también hay que hablar de otros problemas que existen pero que nadie parece tomarlos en cuenta, a pesar de que dichos problemas tienen una presencia inevitable en nuestras vidas. Por eso y otras razones yo quise escribir temas como “Cuentas del alma" en el que se alude a un problema que muchos de nosotros hemos tenido que enfrentar, me refiero a la soledad y a la ausencia del padre y el dolor que siente la mujer al sentirse abandonada. Una historia muy común que da la oportunidad de que un mexicano, o un chileno sientan, al escucharla, que también ellos pasaron por un problema similar. Eso que aparentemente no tiene mayor importancia hace que la música salga del confín del Caribe y de repente se convierta en algo universal. algo que a mí me parece que debe ser la forma ideal de la expresión musical.

¿Nunca te han dicho que hay una contradicción entre las letras de tus canciones y el ritmo que acompaña a cada una de ellas?

-A mí siempre me pareció que en la música no es algo necesario que exista la contradicción. No es muy necesario. Pero también creo que a veces esa contradicción hace que el tema sea mucho más accesible o más clara la idea que trata uno de presentar. Hay esas dos fuerzas que continuamente están chocando, repeliéndose y atrayéndose a la vez, una ''antinomia" que funciona de una manera notable cuando se trata de un trabajo artístico.

 

Algo parecido a lo que pasa en la vida, en sus dos partes fundamentales, ¿no te parece?

-Claro que sí. “Agua de Luna" está inspirado en una serie de cuentos de Gabriel García Márquez escritos durante su primera época de cuentista.

Su origen fue una conversación que yo tuve con él, en la que le dije que a raíz de uno de sus cuentos llamado "Amargura para tres sonámbulos" había terminado por escribir una canción y que se me ocurría, de pronto, repetir el proceso de una manera deliberada.

Cuando me escuchó se entusiasmó enormemente con el proyecto, creo que le encantó. Pienso que le gustó porque básicamente se trata de desvanecer el mito de que la literatura sólo pertenece a un reducido grupito de privilegiados y que es imposible lograr una producción a nivel popular que al mismo tiempo se adhiera a ciertos principios literarios e intelectuales.

Yo creo que en Latinoamérica ha llegado el momento de reinventarnos, pienso que podemos hacerlo. Y algo tan imposible como mi disco “Agua de Luna" resulta que ya no es tan imposible, puesto que se ha podido realizar.

"Agua de Luna" está compuesto de siete canciones basadas en cuentos cortos de Gabriel, entre los que se encuentran "Ojos de perro azul, "El mar del tiempo perdido”, ”Amargura para tres sonámbulos'', "La mujer que llegaba a las seis". También escribí el tema que le·da título al disco, sin inspirarme en ningún texto de GarcíaMárquez, en donde básicamente se dice que no hay respuesta a la pregunta de por qué se nace o se muere. pero que por algo estamos aquí y cada uno de nosotros tiene la posibilidad de reinventarse.

En este disco incluí algo que me ayudó mucho antes, las traducciones al inglés de las letras que canto en español. Siempre he tratado de hacer esto porque me parece que un problema que casi siempre hemos tenido nosotros, no sé si por coraje o frustración, tal vez por miedo, es una fuerte resistencia a tratar de explicar a la audiencia norteamericana lo que tratamos de decir con la música que hacemos. Casi nunca ofrecemos al otro, al que no puede entender nuestro idioma ni nuestra cultura. la posibilidad de que lo pueda hacer. Una manera de hacerlo es traducir al inglés las letras de las canciones. Eso permite al que no habla español entender que ya salimos de Carmen Miranda, que no andamos caminando con frutas en la cabeza ni cantando “mama vamos pa´Río”, ni nada de eso.

Lo que sucede es que tradicionalmente se ha subestimado la capacidad intelectual y la sensibilidad del público, se le niegan de antemano los mejores productos artísticos y se le condena a consumir todo aquello que tenga que ver con la banalidad y la falta de talento.

-Sí, se dice que al público hay que darle novelas, novelas. el culebrón y ya, eso es lo que ellos entienden que hay que darle al público latinoamericano. Yo no entiendo por qué, ni nunca lo he aceptado, jamás. Y cómo lo voy a aceptar si yo soy parte del público también. El hecho de que sea artista y que venda discos no quiere decir que ya me he salido de la posición que tiene el público o cualquier persona, soy como cualquier otro y por lo mismo me molesta la enorme falta de respeto que se tiene hacia nosotros.

Cuando expreso mis opiniones no falta quien se moleste, piensan que por el hecho de ser artista no debo de tener ninguna idea u opinión propia, sobre cultura o política. Entonces pienso ¿y por qué...? eso es algo absurdo porque parecen decirme "usted dedíquese a cantar tonterías y diviértanos que para eso le pagamos, sobre todo no piense", eso es algo absurdo porque yo como artista tengo no solamente el derecho, sino también la responsabilidad de ser inteligente y de mantenerme informado sobre lo que pasa en nuestra sociedad. Históricamente uno tiene esa responsabilidad.

 

¿Qué otros músicos de origen latinoamericano comparten algunas de tus opiniones y puntos de vista?

-Bueno inmediatamente te diré que Willie Colón, Tito Ouret Alonso, compositor, aunque claro ha habido mucha timidez de parte de muchos de ellos. Esto es comprensible, ya que al actuar de una manera absolutamente coherente con lo que piensas y sientes, y sobre todo tratas de expresar por medio de tu música, contraes algunos riesgos que aceptas o no correr. Por ejemplo, la compañía para la que grabas, en un momento determinado te puede decir "eso no sirve” y “si lo hace así lo botamos" o te dice un dueño de un club "mire, aquí no venga a tocarme esa musiquita, a mí me toca aquí lo tradicional, tóqueme 'La Cucaracha”, no me esté tocando cosas de “Pablo Pueblo”, ni nada, de “Cuentas del alma”, ni nada que deprima. Tóqueme cosas felices, aquí la gente sólo se viene a divertir". Frente a una situación tan difícil muchas veces son los compromisos económicos, comida, esposa e hijos, los que te hacen renunciar a tu deseo de hacer bien las cosas. Yo afortunadamente no tenía ninguno de dichos compromisos. Creo que eso me ayudó mucho porque date cuenta que de todos los músicos dedicados a este género yo era el menos indicado para haber tenido éxito. Porque siempre quise hacer cosas difíciles, por ejemplo, organizar una asociación de músicos en Nueva York, me fui por el lado de escribir canciones que describían las condiciones de vida en Latinoamérica, decidí no evadir preguntas políticas, o sea que hice todo lo que tú no debes de hacer como artista para tener éxito y el éxito lo obtuve gracias al apoyo popular gracias a ese público subestimado y condenado al olvido. El apoyo popular me hizo tener éxito, aparte de que yo tampoco me cobijé bajo una ideología rígida, que sólo explica lo inexplicable por medio de un dogma. No, no, yo defiendo mis opiniones históricamente hablando. Yo no pertenezco a ningún partido político, ni ando con un velo en los ojos que me impide ver imperfecciones de un lado y sólo apuntar las que existen en el otro. Eso creo que fue lo que generó el apoyo popular que tuvo mi música y mi actitud hacia la vida. Claro que habrá algunos que digan inmediatamente "mira ese tipo es un izquierdista" sin hacer un examen de lo que yo he dicho. A mí no me causa ningún problema discutir con el que sea en cualquier momento, las ideas y los argumentos sobre los que apoyo mi trabajo.

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