Milei, la estrategia de los zócalos | Revista Crisis
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Milei, la estrategia de los zócalos
Veinte años después del estallido social que marcó para siempre a la Argentina, un candidato gritón, meritocrático y antipolítico amenaza con sacudir el escenario electoral de 2021. ¿Cuáles son sus lecturas y argumentos? ¿Dónde trabaja y quiénes serán sus aliados? ¿Y cómo se van configurando las internas en la flamante fuerza ultraliberal vernácula? Una excursión al fantástico mundo de Milei, el último de los economistas influencers.
Fotografía: Héctor Rio
15 de Marzo de 2021
crisis #46

 

Javier Milei (JM) observa filas de palabras y números pequeños. Pasa de un balance financiero a otro demasiado rápido, como si estuviera disconforme. En otro archivo va enhebrando fórmulas enmarañadas que a él, sin embargo, siempre lo deslumbran. Transcurridas algunas horas ya tiene la respuesta.

En la reunión de directores de la Corporación América (CA), muestra las cifras y sentencia: “El cliente está líquido. Eso es todo. No hay por qué desconfiar de la propuesta de pago. Según mis cálculos, lo único que hay que hacer es apurarse para firmar antes de que se arrepientan”. Sus contertulios sienten alivio y a la vez ansiedad por cerrar el contrato publicitario.

La operación es en dólares y el pago por anticipado, según la oferta realizada por un banco para estampar con su isologotipo las mangas de los aeropuertos concesionarios durante los próximos diez años. De allí la desconfianza y el pedido para que JM estudiara los balances.

Cuando a fin de año llega la auditoría externa, el contrato publicitario pasa la prueba con holgura. “Para mí Javier ha sido siempre indispensable para medir riesgos”, concluye un alto ejecutivo de la CA.

Llega a la empresa de Eduardo Eurnekian en 2007, de la mano de Guillermo Nielsen. El presidente de YPF durante
 el primer año de gobierno de Alberto Fernández también supo ser economista de confianza del magnate aeroportuario. Puntualmente es Leonardo Madcur, yerno de Nielsen y su segundo en la Secretaría de Finanzas en el Ministerio de Economía entre 2002 y 2005, quien concreta el arribo de JM para que monte un grupo de análisis financiero y predicción de riesgos.

Nielsen también le abre las puertas de 
la televisión. En 2015 se sienta en la mesa de Hora clave, conducido por un decrépito Mariano Grondona. A JM lo secunda Diego Giacomini, su socio intelectual en aquel entonces, ex compañero de promoción de Axel Kicillof en el Nacional Buenos Aires. Pablo Rossi, el otro conductor, les pide que se presenten porque “acá estamos acostumbrados a ver a los consagrados pero está muy bueno tener miradas nuevas”. JM se presenta como economista jefe de la Fundación Acordar, un think-tank liberal que creó Daniel Scioli en uno de sus intentos fallidos por alejarse del kirchnerismo. Llega de la mano de Guillermo Francos, ex director del Banco Provincia durante el primer gobierno del motonauta. Hoy, cuando lo acusan de haber sido sciolista, se defiende aclarando que el ex gobernador de Buenos Aires se alejó prontamente de la Fundación para crear otra –llamada Dar– más acorde a las ideas oficialistas. “También tengo un pasado como docente, como académico, tengo más de cincuenta artículos académicos presentados, seis libros, más de cien notas de divulgación en diarios y no seré famoso como economista pero sí como rockstar”.

Así finaliza su currículum abreviado. Es abril de 2015. Faltan pocos meses para que se terminen los gobiernos kirchneristas y JM acaba de dar un paso decisivo hacia su más ansiada meta: formar parte de la élite de los economistas influencers.

 

pedagogía austríaca

Luego de aquella visita a Hora clave, protagoniza un meteórico ascenso público al compás del fracaso gubernamental de Cambiemos. “Ese día en lo de Grondona mi nombre fue trending topic, número uno mundial”, declara en La Nación. “La gran popularidad viene cuando voy a lo de Fantino y a Intratables. Me salieron todas. En el primer segmento, son como 10 o 15 minutos en los que estoy totalmente desatado. Metí como 11 zócalos”, declara en el Cronista Comercial.

En poco tiempo pasa de tener que desglosar frente a cámara un currículum viejo, propio del siglo XX, con empleos, títulos y papers académicos, a acumular la mayor riqueza de la época: zócalos televisivos, parvas de me gusta, cientos de miles de seguidores en sus redes, selfies, viralizaciones de sus charlas y entrevistas, ser trending topic, convocar multitudes en cada vivo de Instagram y en conferencias presenciales.

Aparece en todas las pantallas pero también escribe. Si sus primeros dos libros –Lecturas de economía en tiempos del kirchnerismo y Política económica contrarreloj– se editan en 2014, a partir de 2015 su ritmo de publicación es avasallante: siete títulos en seis años. Todos orbitan de un modo obsesivo sobre los mismos temas:
 el socialismo versus las ideas liberales; 
la escuela económica austríaca versus el keynesianismo; la teoría monetarista de la inflación versus la teoría de la demanda; 
la casta política versus los emprendedores privados. En cada capítulo hay muchos autores, cuentas, cuadros de barras y números ultrachiquitos. Son textos teóricos, áridos, plagados de cálculos matemáticos cuyo principal objetivo es demostrar la superioridad ética del capitalismo; en esas fórmulas jeroglíficas, parecidas a ideogramas chinos, JM encuentra lo irrefutable, la frontera con “los brutos ignorantes irrespetuosos que hablan de lo que no saben”.

Diego Giacomini, su ex socio intelectual, responsable de la cátedra “Dinero, créditos y bancos” de la UBA, en la que Milei participa entre 2005 y 2008, comparte con él su afición por la escuela austríaca de economía. Juntos cruzan el umbral hacia el pensamiento libertario. Los dos confían en la infalibilidad de la praxeología austríaca. Así lo explica Giacomini: “La praxeología son construcciones deductivas lógicas que terminan en axiomas irrefutables. Entonces vos no lo tenés que demostrar con hechos empíricos para ver si estaba correcta o incorrecta. Si yo te digo la inflación es un fenómeno monetario, es así. ¿Por qué? Porque es la pérdida del poder adquisitivo del dinero. Y el poder adquisitivo del dinero se relaciona con la producción de dinero. Listo. Yo después no tengo que ir a ver si sube la emisión 10% y si después los precios suben 5%. Sé que van a subir”.

JM estudia Licenciatura en Economía en la Universidad de Belgrano y suma dos posgrados. Norberto Horacio, su padre, con quien tiene un pésimo vínculo, financia la mayor parte de esa carrera. Supo ser chofer de las líneas de colectivo 111 y 21, hasta que en los setenta compra unidades propias y constituye (con otros) la Empre- sa de Transporte Teniente General Roca SA. Con los años, a cambio de una cifra millonaria en dólares, vende sus acciones a la Doscientos Ocho Transporte Automotor (D.O.T.A.), una de las compañías de transporte público de colectivos más grandes del país. El economista asegura hoy haberse reconciliado con él y su madre después de largos años de rencores y silencios.

Desde siempre, JM mide, calcula y lee mucho. No es un intelectual con ideas propias. Pero divulga consistentemente teorías liberales que leyó de sus fuentes originarias. Si la mayoría de los economistas mediáticos opinan a partir de informes de consultoras y empresas privadas, sus premisas parten desde los libros de Friedrich von Hayek, Ludwig von Mises, Murray Rothbard, Milton Friedman, Robert Lucas Jr. y Adam Smith.

En el voluminoso Libertad, libertad, libertad, para romper las cadenas que no nos dejan crecer (2019), publicado junto 
a Giacomini, plantean una diferencia esencial entre liberales y libertarios: “El rechazo (al Estado) desde lo utilitario está más alineado con la postura liberal; por ejemplo, Friedman o Mises. Por el contra- rio, el libertarismo rechaza el Estado desde lo moral, tal como lo hace Rothbard. Por ejemplo, Mises rechaza la intervención en el mercado laboral porque sostiene que aumenta el desempleo y/o distorsiona la estructura productiva. Rothbard lo justifica desde la moral. Para Rothbard el Estado es fuerza física, violencia pura y dura”.

Cuando en otros pasajes hunden las patas en la política local, hay críticas furibundas contra el kirchnerismo pero también contra Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta. Veneran el ajuste monetario de Federico Sturzenegger como presidente del Banco Central, y maldicen la falta de un recorte fiscal sin anestesia. Los acusan de encabezar “gobiernos populistas socialdemócratas con espasmos discursivos de conservadurismo”. El destinatario es inequívoco: los decepcionados por Cambiemos que ya comenzaron la retirada.

 

pibes libertarios

JM tiene 50 años pero interpela a una minoría intensa de adolescentes y jóvenes. Son las nuevas camadas que gritan “que se vayan todos”. Algo imposible de alcanzar para los protagonistas de la agobiante grieta política. Esa es la renovación generacional que lo diferencia de otros economistas influencers que pregonan ideas liberales ortodoxas en los medios.

Hernán Stuchi es uno de los referentes de Pibes Libertarios, una agrupación en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada, que cuentan con casi 40.000 seguidores en las redes sociales. Primero le llaman la atención los videos de Agustín Laje y sus diatribas contra el feminismo 
(él se define como provida). De allí pasa
 a las intervenciones de Nicolás Márquez, atraído por sus títulos amarillistas y la revindicación de la última dictadura militar, aún cuando rechaza de plano el terrorismo de Estado; continúa con videos y notas de la economista y presentadora televisiva guatemalteca Gloria Álvarez, en los que destroza el populismo; más tarde descubre las denuncias de Agustín Etchebarne, de la Fundación Libertad y Progreso, contra el sistema jubilatorio. Ese día ya no lo puede tolerar: “¡Gente que trabajó toda su vida, a la que se le extrajo mucho dinero y no se le devuelve nunca más! Yo quisiera poder elegir no cobrar la jubilación. ¡Dejame que yo ahorro, yo decido si me la dilapido o la invierto! Confío más en mí que en un político”. Aquella misma noche encuentra videos de JM y le escucha pronunciar una palabra: libertarios. “Ahí me puse a averiguar qué era eso exactamente”.

Para el estudio de los principios libertarios, elige libros de Milei. Lee Desenmascarando la teoría keynesiana (2018), aunque
 a desgano. Le resulta aburrido, demasiado técnico. Prefiere sus conferencias y artículos. “Para nosotros es una batalla cultural, como siempre dice él. En aquella época cada vez que venía alguien para decirnos que tenía ganas de militar por las ideas de la libertad, enseguida le decíamos que no, que hablara con los partidos porque nosotros solo hacíamos contenidos para las redes”. Pero
 el arribo del coronavirus y la cuarentena, cambia los planes. Salen a las calles porque no soportan el recorte de las libertades individuales. Así inician una embrionaria organización territorial en el AMBA: “En
 las movidas de Pibes Libertarios la mayoría tendrá 17, 18 años, el último año del secundario. Y de clase media, clase media baja”.

JM tiene 50 años pero interpela a una minoría intensa de adolescentes y jóvenes. Son las nuevas camadas que gritan “que se vayan todos”. Algo imposible de alcanzar para los protagonistas de la agobiante grieta política. Esa es la renovación generacional que lo diferencia de otros economistas influencers que pregonan ideas liberales ortodoxas en los medios.

 

institución y libertad

“La manera más fácil de entender la diferencia entre liberales y libertarios es qué tanto Estado quieren unos y otros. Hoy
 en día hay casi un 50% del PBI en manos del Estado. Entonces, ya seas liberal o libertario lo considerás un exceso. Ahora, un liberal quizás con un 10 o 15% del PBI está conforme. Mientras que un libertario es más un 2% o un 5% lo que admite. Y la versión anarquista libertaria es la que a largo plazo directamente quiere 0% ”, aclara Lucio Mansilla, uno de los representantes legales del Partido Libertario (PL) en CABA. Mientras estudia para ser contador público, conoce ligeramente a JM en la cátedra de Giacomini. Años más tarde lo reencuentra en la televisión y se encandila: lee sus libros, mira sus conferencias y decide sumarse a la militancia por la libertad.

El PL surge informalmente hacia finales de 2017. Brotan foros, chats, blogs, grupos de Facebook, Twitter, pedidos a través de change.org para hacer algo urgente frente a la desesperanza que generan los gobiernos. Algunos entusiastas intercambian teléfonos, mensajes por WhatsApp, más tarde se dan cita. Lucio Mansilla es uno de ellos. Deja sus datos y enseguida participa de una primera reunión. Ninguno tiene experiencia política previa. Es tanto el entusiasmo que se fijan como objetivo la creación formal de un partido político. No quieren limitarse a una batalla cultural en las redes sociales.

Santiago Pauli es referente del PL en Tierra de Fuego. Desde que firma una convocatoria en change.org nunca para, se convierte en un experto de los intrincados requisitos burocráticos de la vida partidaria. Aquellas ideas que consideraba de sentido común, ahora las puede ubicar dentro del pensamiento libertario: “El problema no es de ideología política per se sino una desconexión total entre lo que podemos llamar una casta política, un sector aparte por encima de los simples mortales y el resto de nosotros. Es un problema sistémico. Los libertarios decimos que no somos de derecha ni de izquierda”.

Para él existe un JM previo al que se conoce hoy –docente, economista, autor 
y pedagogo– y una versión mediática que contagia como nadie su pasión por las ideas de la libertad: “Él dice que para hacerse escuchar hay que hacer ruido. Entonces va capitalizando eso, que es una parte de su personalidad, y conecta emocionalmente con algo que estaba latente en un gran sector de Argentina. Sus maneras tan rimbombantes, controversiales y chocantes conectan con los que nos sentimos defraudados por esta casta sacerdotal de los políticos que genera bronca e impotencia porque siempre nos han mentido”.

En las filas de Juntos por el Cambio hay alarma: “Yo estoy muy preocupado. Mi intuición es que toda esta telenovela arrancó con la decepción del gobierno de Cambiemos. El fracaso de 2018 y 2019 hizo que estos personajes explotaran”, afirma un dirigente del PRO.

 

que se queden todos

En el prólogo de Libertad, Libertad, Libertad (2019), JM y Diego Giacomini escriben: “No somos políticos. Creemos que nuestra decadencia tiene su origen en la propia forma de pensar de los argentinos, así que trabajamos sobre esa forma de pensar. Si nos metiéramos en la política institucional, como actualmente lo hacen otros liberales, el sistema nos comería crudos en seis meses”.

Esa certeza queda atrás un año más tarde, cuando JM presenta su candidatura a diputado por la CABA. “Me voy a meter y voy a ir a militar con vos. Porque como hemos pedido que se vayan todos y no se fue ninguno; bueno, ahora que se queden todos porque los vamos a sacar a patadas en el culo para volver a reconstruir la Argentina próspera, una Argentina liberal”, le responde en una entrevista a un eufórico José Luis Espert.
 Es el día del lanzamiento en las redes del Frente Avanza Libertad (FAL), conformado por la UCEDE y el Partido Anticorrupción. El PL también se suma pero solo en CABA y Mendoza, dos distritos en los que todavía carecen de personería jurídica. Otras provincias, como Tierra del Fuego y Córdoba, buscan integrarse a Republicanos Unidos, una alianza entre Unidos, de Agustín Etchebarne, Mejorar, de Yamil Santoro, ex integrante de Cambiemos, y Recrear, que reúne a ex seguidores de Ricardo López Murphy. Sin embargo, a mediados de marzo, con la discreta convocatoria de Roque Fernández, ex ministro de Economía de Carlos Menem, se impulsa una posible alianza entre todas estas expresiones liberales y libertarias, a las que sumaría la militante provida Cynthia Hotton y los Partidos Autonomistas y el Partido Demócrata Nacional, para dirimir las candidaturas en una gran PASO.

Los discursos del FAL oscilan entre una crítica radical contra el Estado y los políticos, y arengas en favor de la propiedad privada, los mercados libres, la competencia, la cooperación social y la división del trabajo. Se suma la divulgación de un sinfín de cálculos que realiza JM en su último libro Pandemonics. La economía que viene en tiempos de megarrecesión, inflación y crisis global (2020), para desmentir los “errores groseros” cometidos por la Organización Mundial de la Salud en sus proyecciones sobre la cantidad de infectados y muertos por el coronavirus. El objetivo final es medir las devastadoras consecuencias económicas mundiales de “una cuarentena cavernícola”.

Pibes Libertarios se suma a la campaña en septiembre de 2020. Pero chocan rápido con las lógicas partidarias. No soportan las internas, que se les baje línea y el protagonismo de partidos tradicionales como la UCeDé, que menosprecian a los principales influencers como El Presto, Danann, Peroncho, Álvaro Zicarelli, con quienes ellos tienen una mayor empatía generacional. No se decepcionan con JM. El malestar es con los armadores del FAL: “La UCeDé no mueve un puto pibe. No mueve a nadie. Los tipos lo que ven es
 que los influencers sí mueven, sí convocan, sí organizan y ellos no. Y operan para defender las viejas estructuras que ellos mantienen. Los viejos liberales no generan nada de referencia, nada, cero, es nulo. Milei se pone a hablar y genera otra cosa. Es más emotivo el tema. Tiene que ver lisa y llanamente con el carisma”.

 

La conformación de partidos liberales radicalizados es un fenómeno global. Los vínculos internacionales del PL argentino todavía son superficiales. Hay diálogos con el PL de Chile y de Brasil y con grupos todavía no formalizados en Bolivia y Centroamérica. JM se reúne virtualmente con agrupaciones de Iberoamérica y con el Partido Libertario de Estados Unidos. “Me convocan para que les cuente el camino: de la academia a la batalla cultural mediática y luego el salto a la política. Yo con el único que me siento identificado a nivel internacional porque entendió de qué iba la cosa en la pandemia es con Donald Trump”.

Un ex ministro de Néstor Kirchner considera que en Argentina no prosperarán: “De ningún modo se trasladará el fanatismo de nicho a un guarismo significativo en votos si la política, entre comillas, no derrapa”. Para un alto funcionario de la banca estatal, JM está frente a un dilema: “Hay que ver si él se transforma en una expresión histriónica de un conservadurismo rancio, como ocurre con su oposición a la legalización del aborto, o si va a representar una mirada joven, fresca, realmente libertaria”.

En las filas de Juntos por el Cambio (JxC) hay alarma. “Yo estoy muy preocupado. Mi intuición es que toda esta telenovela arrancó con la decepción del gobierno de Cambiemos, al menos en cierta parte del electorado. El fracaso de 2018 y 2019 hizo que estos personajes explotaran. Es como un grito de cansancio, de decepción hacia JxC. Hay un posicionamiento mucho más extremo de ideas que tienen algunas de las personas que conforman nuestro partido: el liberalismo en materia económica
 y el conservadurismo en materia social. Esta es la elección ideal para este tipo de candidatos. Pero ojo porque también es una propuesta extrema que responde al cansancio de mucha gente por la agenda extrema que tiene el gobierno nacional, con el kirchnerismo a la cabeza”, analiza un dirigente del PRO, cercano a Marcos Peña. Su lectura es que JM puede lograr una buena performance en los grandes centros urbanos: “Por ejemplo, en la clase media baja del conurbano castigada por Cambiemos, decepcionada, que después votó al kirchnerismo o a Alberto Fernández creyendo en su moderación. Ahí hay un potencial votante porque el discurso de ellos es antisistema”.

Un dirigente cercano a Roberto Lavagna tiene otra lectura: “Afortunadamente el dique de contención de este fenómeno no es el Frente de Todos, que no sabría cómo lidiar con esto, sino Horacio Rodríguez Larreta. Aparte ya pasó Bolsonaro, Boris Johnson, Trump, el presidente húngaro, el italiano y Le Pen. Hay más experiencias. Y Larreta hace ciencia, no política común. Para mí ya tiene en claro sus puntos débiles. JxC es quien puede limitar estas experiencias porque a su vez metaboliza una derecha como la que encarnan Macri y Patricia Bullrich”.

Mientras recorre las provincias, JM asegura que el promedio de las encuestas le otorgan a su fuerza un piso electoral de 15 puntos a nivel país, muy lejos de los magros 2,21 obtenidos por Espert en 2019. Las próximas elecciones legislativas serán una auditoría rigurosa que evaluará la eficacia de sus ambiciosos cálculos electorales.

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