La salida de Patricia Bullrich del Ministerio de Seguridad no condujo, por ahora, a un cambio de enfoque de la política ultrarrepresiva que lleva adelante La Libertad Avanza. Al puesto llegó una funcionaria prácticamente desconocida en todos lados, menos en su provincia natal, donde carga con el antecedente de la turbia huelga policial de 2013. Mientras la nueva ministra enciende la retórica de la lucha contra el crimen en las redes sociales, las fuerzas de seguridad que conduce sufren la precarización general de la vida.