semana 44 de 2026
Mario Santucho y Biole Weber analizan lo que deja el Lulazo en Brasil, Xime Tordini trae la recomendación de ver Naza mientras Netanyahu no termina de formar gobierno, Facu Iglesia repasa la victoria de La Lista Estudiantil en Serbia, Melisa Rabanales y Lucía Cholakian Herrera abordan el inquietante desembarco salvadoreño en Haití, y Natalia Gelós echa un vistazo a la industria musical contemporánea.
Lecciones de organización digital estratégica para el campo popular
El milagroso Lulazo que se concretó el domingo pasado interrumpió la inercia del giro hacia la ultraderecha que arrecia en la región. “Lo ocurrido en las tres semanas que transcurrieron entre el primer turno y la segunda vuelta será objeto de estudio durante décadas en todo el mundo”, dice un exultante Pedro Abramovay en este escrito urgente publicado el lunes en la revista Gama. Y señala dos elementos que aparecen en casi todos los análisis: la figura de Lula como símbolo político, y la irrupción de una fuerza popular que no estaba prevista, que se denomina a sí misma como un ejército, y que se diferencia tanto de los aparatos partidarios como de las empresas de marketing profesional (la democracia palaciega). Los activistas digitales Javier Toret y Rocio Guerrero analizaron en El Salto la estrategia tecnopolítica que llevó al triunfo, mientras Mariana Souza desgrana en este artículo para el journal Nexo las características cuantitativas y cualitativas del batacazo del presidente de nueve dedos. Muy interesante también el texto de la investigadora Ivana Bentes, intitulado Campana-Multitud, aparecido en la longeva revista Cult. Y ante la banalización de los “ejércitos digitales”, desde que cada candidato quiere tener el suyo propio, recomendamos esta lúcida elaboración del comunicador porteño Fer Ramal en la flamante agencia Áncora. En el nuevo episodio del Foro de Teresina, podcast de la revista Piauí, Fernando de Barros e Silva, Ana Clara Costa y Celso Rocha de Barros analizan en profundidad la victoria del progresismo y los desafíos de la nueva etapa. Algunas pistas sobre lo que viene pueden leerse en el discurso del propio Lula el domingo a la noche, transcrito, traducido y comentado por Le Grand Continent.
La confirmación de que estamos ante un acontecimiento radicalmente democrático llegó de los mercados, que reaccionaron con fuerte mal humor. El periodista Jonathan Ernst remarca el descontento de dos presidentes que no reconocieron a Lula 4: el argentino Javier Milei, que finge demencia, y Donald Trump, que puso un manto de sospecha sobre el comicio. Ambos mandatarios ayudaron al candidato derrotado a fugarse del país, tal y como contamos en el episodio Crisis en el Aire que grabamos este viernes. Otra versión del mismo escape con importante información fue publicada por CNN Brasil. Pero quizás la crónica más completa sea la de Luísa Marzullo, joven reportera de O Globo. Ayer sábado Flavio Bolsonaro habló desde Miami a través de su cuenta de Instagram y como explica el sitio Opera Mundi el mensaje es desestabilizador. Algunos think tanks conservadores de Washington le están pidiendo a Marco Rubio que actúe contra un supuesto “autoritarismo» del gobierno brasilero. También Steve Bannon, ingeniero del caos caído en desgracia, habló de fraude y le pidió a Trump romper relaciones. Anna Raposo de Mello plantea un interrogante espinoso en su artículo para Intercept Brasil: ¿cómo gobernar con la extrema derecha dominando el Congreso? Sin embargo, para el jurista Raphael Carvalho de Vasconcelos la gobernabilidad no debería ser un problema mayor, según dijo en la entrevista que le hicimos en nuestro segmento Crisis Internacional.
Nuestra recomendación especial es la entrevista realizada por el periodista Uirá Machado, de Folha de S. Paulo, la misma noche del comicio, al politólogo André Singer, creador de la categoría «lulismo», quien delineó tres argumentos para explicar la remontada, indica una novedad en la composición política del nuevo gobierno y define la tarea principal del cuarto mandato de Lula.
El genocidio de la democracia
El martes 27 hubo elecciones en Israel: Likud, el partido de Benjamin Netanyahu, fue el más votado pero no le alcanzó para formar gobierno, al sumar 53 escaños, ocho menos que lo necesario. Como los dos partidos árabes (Ra’am y Lista Conjunta) hicieron una gran elección, la oposición liderada por Gadi Eisenkot solo podría formar gobierno aliándose con ellos. La participación de palestinos con ciudadanía israelí fue histórica, como cuenta esta crónica electoral de Baker Zoubi en +972 Magazine, pero Netanyahu dijo que la injerencia extranjera le robó las elecciones. Esta nota en Times of Israel cuenta qué chances hay de que los árabes se integren a un gobierno que le ponga fin al ciclo de Bibi. Las columnas de opinión hablan de “punto muerto”, como este completo panorama político de Qassam Muaddi en Mondoweiss: “en la práctica, Israel se define claramente como una democracia solo cuando sus ciudadanos palestinos están ausentes”.
En nuestro país, desde hace unos días, puede verse en las salas de cine Cacodelphia (CABA) y Helios (El Palomar, PBA) la impresionante película Naza, de Yuval Abraham y Rachel Szor, después de que el circuito comercial decidiera no proyectarla. Para finales noviembre está anunciado su estreno online. Camila Baron, economista y autora del libro Derecho de nacimiento. Crónicas de Israel y Palestina, escribió para la edición digital de la revista crisis un llamado urgente a verla: “con cada testimonio que ofrece el documental se acorta la distancia entre la cobardía que llama al silencio y la complicidad que implica ser testigos de un delito que no se denuncia”.
De las calles al palacio
Un movimiento nacido de protestas estudiantiles ganó las elecciones en Serbia el pasado domingo y puso fin al poderío de Aleksandar Vucic, que desde 2014 ocupa el puesto de primer ministro o presidente. En los últimos dos años, las calles se llenaron de manifestantes anti-Vucic por la muerte de 16 personas al derrumbarse la marquesina de una estación de tren en Novi Sad, la segunda ciudad más grande del país, en 2024. Esta crónica aparecida en Balkan Insight, narra cómo esa tragedia se convirtió en la imagen de la corrupción del gobierno: el propio Vucic mintió sobre la causa del accidente, una renovación mal hecha y no autorizada. Los estudiantes se transformaron en una fuerza política que atrajo a otros sectores de la población; Vucic reprimió las marchas violentamente y luego se vio obligado a adelantar las elecciones parlamentarias.
La «Lista Estudiantil – ¡Los Estudiantes Ganan!» atrajo a votantes antigobierno de toda la sociedad serbia y obtuvo alrededor de 135 y 140 de los 250 escaños del parlamento. Ahora, en un plazo de 90 días luego de que termine el conteo final, este movimiento sin líderes claros deberá formar gobierno. Ilija Srdanovic, cardiólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Novi Sad, se considera como el candidato con más probabilidades de convertirse en el próximo primer ministro. Esta nota de Al Jazeera cuenta bien los detalles. Aquí, la Deutsche Welle hace hincapié en que el resultado fue una de las dos victorias de la izquierda a nivel mundial el domingo y una de las dos malas noticias que Trump recibió ese día, junto al de las elecciones de Brasil. Y este resumen de la ABC se pregunta cómo el control total que Vucic tiene sobre los medios y el Estado no le alcanzó para derrotar a un grupo de estudiantes.
Nuestro artículo recomendado es esta anatomía del movimiento estudiantil publicada en Balkan Insight y escrita por el abogado y activista Milan Vujic: narra en detalle cómo los estudiantes recurrieron a la democracia directa para organizar las calles primero y armar la campaña y elegir candidatos después. “En algún momento del camino, el movimiento estudiantil se convirtió en un sistema operativo cívico a nivel nacional, en el que personas de todos los ámbitos de la vida encontraron tanto un lugar para sí mismas como una razón para contribuir al cambio”, escribe Vujic en esta nota imperdible.
bukelismo for export
Algo muy serio está pasando entre El Salvador y Haití. Como sintetiza este pedagógico artículo de la BBC, Bukele se sumó a las fuerzas internacionales de intervención en la escalada de violencia en la isla hace un tiempo, y en las últimas semanas puso quinta. Luego de que desapareciera un grupo de soldados salvadoreños en las afueras de Puerto Príncipe, la capital haitiana casi íntegramente controlada por los grupos armados, el presidente salvadoreño aprovechó para recrudecer su intervención en un esfuerzo por fortalecer su imagen como el líder del combate al crimen en la región. Como destaca el reportero de la Casa Blanca, Marc Caputo en Axios, Bukele despliega más de 2 mil soldados en territorio caribeño con el aval de Trump, y pone un ojo en la posible cooperación entre Bukele y Erik Prince, fundador de la firma de mercenarios Blackwater, hoy al frente de Vectus Global. Una escalada peligrosa que solo puede empeorar el panorama, reseña Emilio Dávila para Prensa Libre.
El crecimiento del conflicto llevó, además, a que se postergaran las elecciones que serían en diciembre y se corriera todo el calendario para la segunda mitad de 2027. “Se postergó la democracia una vez más”, tituló este completo análisis de Insight Crime. Haití no vota desde 2016, cuando salió electo Jovenel Moïse, presidente asesinado en 2021 (sobre esta larga noche de violencia política hicimos un episodio de El mundo en crisis en 2025 que, lamentablemente, sigue vigente).
Como cierre te recomendamos este video de 5 minutos de Juan Martínez d’Aubuisson, publicado por Dromómanos, donde el periodista y antropólogo salvadoreño especializado en Haití hace una distinción muy clara entre los grupos armados de los países, la intervención de Bukele y deja en claro por qué esta es una historia en desarrollo a la que hay que prestarle muchísima atención.
quién escribirá las nuevas canciones
«A finales de 2024, había 202 millones de canciones en Spotify, Apple Music, Deezer y YouTube. Casi la mitad, 93,2 millones, no se escucharon más de diez veces, y al menos 50 millones no se escucharon nunca». Eso cuenta la revista húngara Qubit+ que describe cómo se crean tantas canciones que ni siquiera se llegan a escuchar y pone sobre la mesa la pregunta por un horizonte sin hitazos nuevos. Una pregunta que también sobrevoló las charlas de hace unas semanas en Manchester, Reino Unido, durante el festival Beyond The Music que reúne a los pesos pesados de las industrias creativas. El semanario especializado NME puntea sus discusiones más interesantes.
Nuestros modos de consumir están en jaque, lo sabemos. También los procesos de producción cultural. Nuestro podcast Crisis porvenir aborda el devenir del arte en tiempos de IA y algoritmos. Si te lo perdiste, es tu oportunidad de ir por él. Nuestro mapa de canciones habla de la época. En la BBC desandan por qué nos gusta escuchar viejas canciones. En npr (National Public Radio de EEUU) provocan con una pregunta: ¿Será 2026 el año más falso de la música?. Profundo repaso de casos para la discusión.
Asoma la pregunta por el cuerpo: el que escucha, el que hace música, el cuerpo del álbum. Hay dos artículos que disparan a distintos lugares pero enlazan esa idea. La británica The Wire, de la estirpe de revistas que persiguen el aura del disco, aporta esta entrevista a Zeynep Bulut, una teórica de la voz. Una rareza que habla de eso que no puede ser conjurado por la IA. Y siguiendo la huella de quienes añoran (hayan vivido o no) el mundo donde el celular y el disco eran asuntos separados, hoy recomendamos este reportaje sobre los exiliados digitales. Salió en la revista norteamericana Coda Story





