A través de un camaleónico vínculo con el Estado, IRSA, el holding de Eduardo Elsztain, se ha constituido en el dueño silencioso del espacio urbano. Entre proyectos de lujo y estrategias de stockeo, forjó negocios inmobiliarios millonarios mientras la gran masa del pueblo sucumbe ante la crisis habitacional. De quién hablamos cuando decimos “poder inmobiliario”.